15/03/2008
La avenida de Blasco Ibáñez, como se aprecia en la imagen, es una gran arteria que topa con un entramado urbanístico que le impide discurrir hacia el mar. La prolongación supondrá la desaparición de 450 inmuebles, lo que representa 1.652 viviendas. Se abrirá paso hasta el mar evitando el balneario de Las Arenas, ahora convertido en hotel, gracias a una rehabilitación también pilotada en su día por el Ayuntamiento de Valencia y no exenta de polémica. La ejecución de este proyecto supone la división del barrio en dos mitades y la ruptura de la trama urbanística típica del antiguo núcleo de pescadores. La avenida tendrá, en el tramo nuevo y hasta llegar a una rotonda junto a la playa, 48 metros de ancho, aunque la franja derribada alcanzará los 106 metros para abrir espacio a nuevas construcciones de cinco alturas.
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- 15-03-2008