Una alquería entre viñedos
A la salida de Ontinyent está la finca Santa Rosa, que rodea la bodega El Angosto, una magnífica alquería en el máximo de desarrollo de este concepto. En el libro Els Pobles valencians parlen el uns dels altres, de Manuel Sanchis Guarner (a cuyos refranes tanto deben estos artículos), se reproducen dos grabados de las alquerías valencianas, uno medieval y el otro del ochocientos. Este último es una fortaleza cerrada, con troneras, garita empotrada y una gran torre en una esquina muy elevada, para vigilar la propiedad y defenderse, como Bodegas El Angosto. El aislamiento así lo exigía.
Esta magnífica alquería, propiedad de la familia Cambra, viveristas de prestigio ya en su cuarta generación, tiene un gran patio, ermita, cueva, horno y una almazara de principios del siglo XX, alta expresión de la industria alcoyana que funcionaba con caldera de agua, alcanzando una presión de 9.000 atmósferas y que movía prensa y vagonetas de alimentación. Una joya industrial que merece la atención de los ingenieros. La torre recuerda a la de los palacios sicilianos, y posiblemente cumplió el mismo objetivo. Desde la terraza se ve un magnífico paisaje de viñedos, olivos y frutales, pues la zona es de rico suelo.
BODEGAS EL ANGOSTO
Ctra. Fontanars km. 24 Ontinyent.
Teléfono. 962 380 638
Estos viveristas, que cuentan con 100 variedades y clones muy seleccionados, decidieron elaborar vinos, y gracias a sus conocimientos ya la finca Santa Rosa ha conseguido un estilo de vinos muy naturales, vigorosos, minerales y elegantes. Como El Angosto blanco y los tintos La Tribu y El Angosto. Este último, elaborado con monastrell y syrah, es bueno para los embutidos de Ontinyent, cosa que deben de haber estado haciendo desde 1784, desde que se tienen datos documentales de esta alquería, que funcionaba como una hacienda autosuficiente. Claro que con pan, aceite y vino se puede cerrar la puerta y aguantar lo que te echen. Fiestas, y buenas, deben haber hecho en El Angosto: la recolección, la siembra o el descube de primavera, cuando el vino corría por las cuvellas, naturalmente una esperada fiesta. En les festes de pascua/ tenim que beure bon vi/ el portarem de Micena/ i nos el beurem ací.
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