Sábado, 5/12/2009

ELPAÍS.COM C. Valenciana

 

CRÍTICA: CLÁSICA

No fue el mejor día

ROSA SOLÀ - Valencia - 29/06/2009

 
Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 5 votos
Imprimir   Enviar

Se presentó el viernes, en el auditorio superior del Palau de les Arts, un programa con Haydn, Mozart y Schubert, a cargo de la misma orquesta y director que están protagonizando los dos ciclos de El Anillo del Nibelungo. La última Valquiria sonó el día 24, y el último Siegfried, el sábado. Y aún queda, para el 30, El ocaso de los dioses. La idea de proponer una sesión de clasicismo y romanticismo temprano dentro de la gran eclosión wagneriana podía ser buena para desempalagar y, a la vez, demostrar la versatilidad de la agrupación del Palau. Tras el éxito en la gigantesca Tetralogía, conseguir otro en un repertorio tan distinto hubiera supuesto toda una hazaña.

ORQUESTA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

Zubin Mehta, director. Jue Wang, piano. Obras de Haydn, Mozart y Schubert. Palau de les Arts. Valencia, 26 de junio de 2009.

La noticia en otros webs

Lo tuvieron en la Sinfonía 22 de Haydn. Una treintena de músicos pusieron en pie un Adagio deliciosamente serio, un Presto sugerente, un Minueto espléndido y otro Presto casi de vértigo. Mehta no se desmelenó para nada, ni dejó que nadie lo hiciera: vibrato y dinámica controladísimos, equilibrio dieciochesco, belleza, serenidad. Hasta pareció que la acústica de la sala había mejorado en virtud de alguna reforma inadvertida. Se escuchaba todo, con claridad y con transparencia.

Vino luego el último concierto para piano de Mozart, bastante más complejo y dramático, a pesar de su apariencia primaveral. Se mantuvieron las virtudes antes señaladas por parte de la orquesta y la batuta. El pianista cuidó la igualdad en la pulsación, la limpieza en los acordes, la claridad en el discurso. No hubo roces (tampoco en el Albéniz que tocó de regalo). Pero tanto el solista como el director ofrecieron una lectura bastante anodina de una obra donde Mozart plasmó con fuerza la capacidad expresiva del estilo clásico. Allí no pasaba nada.

Tras el descanso, una Novena de Schubert donde tampoco pasó nada. Además, al doblarse el número de músicos, la sala recobró sus antiguas propiedades, y el sonido se hizo turbio.

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 5 votos

¿Qué es esto?Compartir:

Facebook  delicious  technorati  yahoo meneame myspace

Puedes utilizar el teclado:

aumentar texto disminuir texto Texto   

Si te ha interesado esta información, te recomendamos:

Otras ediciones

Última hora

 
Últimas Noticias
Hora Noticia
04:16 Cae el jefe de Los Zetas en un tiroteo con el Ejército mexicano
03:06 Condena de prisión para los acusados del crimen de Perugia
02:38 ERLICH
02:32 Un juego endiablado para celebrar los 40 años de Internet
02:18 Obama asistirá a la clausura de la cumbre de Copenhague
 
 
 
 
 
asociados otros medios

© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)