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ROCÍO MONTES - Madrid - 23/12/2008
"¡Dejad el bote en condiciones que nos ha tocao la lotería!", reclama a todo pulmón uno de los camareros del restaurante Casa Asturias, en el corazón del madrileño y castizo barrio de Lavapiés. Los clientes ni lo escuchan, porque la sidra corre por la barra y el churrasco troceado, la especialidad de la casa, sabe mejor que nunca: a suerte, alegría y... a euros, miles de euros.
El dinero se ha quedado entre madrileños castizos y corralas
Es el reconocimiento a la constancia porque, desde hace nueve años, los clientes del Asturias compran todas las semanas el número 49.730. Fue uno de los dos cuartos de la lotería y, como se vendió casi íntegro en la zona, descargó la nada despreciable suma de 39 millones de euros entre un centenar de vecinos de uno de los más populosos barrios de Madrid. Entre los afortunados, los dueños del restaurante, José Manuel Blanco y su primo Luis Parrondo, ambos asturianos, y Lorenzo Garrido, uno de los históricos de la zona, nacido hace 59 años en la calle de Lavapiés.
"Tengo un par de decimillos, pero, vamos, son 20.000 euros por décimo, tampoco es el gordo. No es como para jubilarse ni para tirar cohetes, aunque con estos tiempos que corren nos vienen muy bien", dice José Manuel, intentado aplacar la euforia, mientras los comensales afortunados llegan poco a poco, con el billete en la mano, para darse la enhorabuena entre los platos de albóndigas, callos y oreja. "La verdad es que tenemos un poco más que un par de decimillos", aclara Lorenzo, fontanero, que relata a quien quiera escucharle que en febrero se marcha con su esposa a República Dominicana.
Discreción más o menos, lo celebraron a lo grande desde el primer momento: los tres amigos se enteraron apenas salió el número desde los bombos dorados, mientras desayunaban como todos los días en el Asturias, en la esquina de las calles de Argumosa y Salitre. Abrazos y cambio de menú: los bollos y el café con leche fueron reemplazados rápidamente por sidra y más sidra.
Lavapiés estaba ayer de fiesta. Porque este año el cuarto se ha quedado entre madrileños castizos, corralas e inmigrantes. El Casa Asturias fue el epicentro del festejo. A sólo unos pasos del teatro Valle-Inclán, es un restaurante castizo frecuentado por actores, artistas y escritores. Uno de ellos es el hispanista Ian Gibson, cliente habitual. "Pero también vienen otros famosos, como el de los Oscar... ¿Cómo se llama? El Javier Bardem ése", dice Luis, mientras toca la barriga de su mujer que ya tiene ocho meses de embarazo. "Trae un pan bajo el brazo".
El 49.730, como el barrio, tiene historia. Lo clientes del bar lo escogieron como número de la suerte cuando, hace un par de años, el premiado con el gordo fue el 49.740. Como había sólo una cifra de diferencia, no quisieron deshacerse de él, aunque este año los billetes no se hayan vendido directamente en Casa Asturias. Y ayer, al fin tocó. "Mi madre lo ha soñado, vio el número en el fondo de una taza de café", dice Altagracia Miguelina Jiménez, una dominicana alegre y de trecitas afincada en Madrid hace 28 años y esposa de Lorenzo.
A pocos metros de la Casa Asturias, la mujer que le dio la suerte a Lavapiés: Almudena Rueda, la responsable de la administración de calle de Valencia 7, cuya familia regenta el local desde 1976. "Cuando lo escuché por la radio dije 'Ay, ese es nuestro', porque me lo sé de memoria, ya que lo compran todas las semanas", dice entre una y otra llamada por teléfono. Vendió casi todos los décimos por ventanilla y se declara feliz: "Que demos premios da muchísima alegría al barrio, porque en una zona obrera, de personas que necesitan mucho el dinero. Algunos de ellos me echaban la bronca porque nunca caía nada, pero ya ves, el cuarto esta vez se quedó en Lavapiés".
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- 23-12-2008