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K. ASRY - Bilbao - 23/12/2008
Lorena, camarera de 28 años, ecuatoriana, se llevó ayer una de las mayores alegrías que recuerda de sus ya siete años en España. Ramón está pensando en un coche nuevo y Ángel cree que con el dinero sólo podrá "tapar algún agujero" y darse "algún que otro capricho" en navidades. Y es que el desayuno sabía a gloria ayer por la mañana en la cafetería Metro Moyua, situada en la céntrica Gran Vía de Bilbao, donde el azar quiso que las 195 series de un cuarto premio (unos 39 millones de euros) fuesen íntegramente repartidas entre empleados y clientela. El número 79.294 fue comprado en la administración número 59 del barrio bilbaíno de Deusto.
"Sólo podré tapar agujeros y darme algún capricho en Navidad"
"Estamos muy contentos y ahora toca celebrarlo", resumió el responsable del local, José Ángel Gómez. Entre la veintena de trabajadores cundía la misma sonrisa imborrable: cada uno se llevará como mínimo 20.000 euros a casa.
Era fácil reconocer a los clientes que tenían un billete con el número premiado. La euforia les delataba. Cinco hermanas ataviadas con abrigos de piel conjeturaban sobre lo que iban a hacer con el dinero. "No te voy a decir el nombre que sino se entera mi marido y no pienso compartir el premio", explicaba una de ellas, sin pensar que, quizás, las cámaras de televisión desvelarían su secreto.
Nekane, de 40 años, pasaba delante de la cafetería y sospechaba que podía ser una de las premiadas. Cogió su móvil y llamó a un compañero de trabajo. "Oye, ¿nos ha tocado? ¿En serio?", exclamó antes de fundirse en un abrazo con su hermana para celebrarlo. La Gran Vía de Bilbao es la artería por la que fluye gran parte del día a día en la capital vizcaína. En esta calle conviven bufetes de abogados y tiendas como Louis Vuitton o Mango. Precisamente en esta última, una decena de empleadas celebraba con cava el acierto colectivo de comprar lotería en la cafetería de enfrente. Itxaso pedía refuerzos para atender a los medios: "Chicas, vengan todas a la entrada que está la prensa, ¡qué fuerte!". Al menos una de ellas no adquirió participación del bar. Fue Sandra, de 33 años: "Ya había comprado la de la tienda, que no tocó, y la del bar de una amiga. De todos modos, estoy contenta por ellas, a ver si me invitan a algo".
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- 23-12-2008