Lubián, el político bipolar
"Los del BNG me encantan", reconoce el alcalde socialista de Lubián
Va a clases de gaita. En Si bemol. Nada de gaita sanabresa de fole, sólo gallega, a cargo de la Real Banda de la Diputación de Ourense. Dos días por semana el alcalde socialista de la localidad castellano-leonesa de Lubián, Felipe Lubián Lubián, hace ejercicio de galleguidad en la Meseta a base de insistir en las notas de la muiñeira con el también regidor socialista del municipio vecino de Hermosinde y seis entusiastas más. "Es más difícil de lo que parece y, además, ha habido muy pocos músicos aquí", justifica la escasa afición y el duro esfuerzo. "El gaitero de Chanos tuvo reconocimiento, pero ahora tiene artrosis y está sordo", rebusca, sin éxito, celebridades en el memorial de Las Portillas.
Castellano de pura cepa, es miembro de la Real Academia Galega
"Me defino como ciudadano del mundo, no entiendo de fronteras"
Felipe Lubián (56 años) aprende la música tradicional gallega con el mismo afán con el que perfecciona su ya muy depurado gallego. Quiere conseguir el Celga (Certificado en Lengua Gallega) porque sí. Va a ir a examinarse a la Universidad de Vigo. "Si me lo dan, estupendo y si no, que no me lo den, porque no lo necesito para nada". Y acaba exponiendo uno de sus principales rasgos de carácter: "Yo participo en todo por placer".
Por placer, y también "porque sí", encabezó el pasado 21 de julio en su municipio la marcha del BNG para reclamar concreción en los plazos del AVE al Gobierno socialista. Lo hizo consciente de inmiscuirse en ese tira y afloja que se traen los socios del bipartito, aunque acabó peleando con el PP castellano: "Quisieron aprovechar la baza para atacarnos y empezaron a decir que nos queríamos pasar a Galicia". Cuando él se define como "ciudadano del mundo". "No entiendo las fronteras".
Claro que si se le pregunta de dónde es reconoce que contesta "a la gallega": "De As Portelas" (ayuntamientos zamoranos de Porto, Hermisende, Pías y Lubián). El hombre que lucha por un mundo sin fronteras nació en el puro límite entre Castilla y Galicia. Pero, a efectos administrativos, en un municipio zamorano en el que el gallego es la lengua materna para el 95% de la población.
A este bipolar político, la alta velocidad le da "más o menos igual". Pero empeñado como está en la atención hacia "las marginalidades", no tuvo reparo en implicarse en la marcha nacionalista y fotografiarse como anfitrión con la cúpula del BNG en medio de un mar de banderas de esta organización a riesgo de enfadar a los suyos. "Pero es que me caen muy bien los del BNG; nunca se lo he dicho a ellos, pero me encantan", se sincera. Y abunda: "En realidad me caen bien todas las izquierdas". Dicho lo cual ofrece un consejo: "PSdeG y BNG están condenados a entenderse porque no habrá ninguna mayoría absoluta en Galicia. Y, además, los gobiernos bipartitos son buenos para el pueblo".
No le duelen prendas por la profesión de amor al BNG. Además, cree que el PSOE -"no me ha dicho nada por lo de la concentración"-, le tiene ya amortizado tras una carrera política que comenzó en la alcaldía de Lubián y continuó como portavoz socialista en la Diputación de Zamora y como parlamentario autonómico en las Cortes de Castilla-León.
Castellano de pura cepa, Lubián es miembro correspondiente de la Real Academia Galega. "Es un reconocimiento honorífico a quienes defendemos este idioma y la cultura gallega fuera de Galicia". Aún recuerda la emoción de su discurso. "Un senador del PSOE me dijo: 'Felipe, te aplaudieron hasta los de los cuadros', y yo tuve la sensación de que también ellos me aplaudían".
Ahora, el regidor de Lubián ha contratado las obras de bacheado que pongan fin a la tortura del tramo en coche entre la autovía y la carretera a su municipio. "La Junta de Castilla-León (PP) no lo piensa hacer, pero contrataré yo las obras y luego les paso la factura". Dicho y hecho. "Si no me la abonan por las buenas, será a través del juzgado". Mientras tanto, ve florecer en su pueblo los convenios, de momento culturales y sanitarios, firmados con la Xunta, rendida a sus encantos.
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