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ANÁLISIS: Cosa de dos

Memoria

ENRIC GONZÁLEZ 14/11/2008

 
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Vale la pena seguir adelante con eso que llaman "recuperación de la memoria histórica". Cuanto más sabemos sobre nuestro pasado reciente, más claras están las cosas. El eximio historiador Pío Moa ya reveló en uno de sus celebrados artículos, basándose en que buena parte de la izquierda organizó o apoyó la revolución de 1934 contra la República, que los vencidos en la Guerra Civil española eran "totalitarios y golpistas en su mayoría", y que la posterior oposición a Franco era "mucho menos democrática que éste".

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Por deducción, descubrimos que los vencedores en la guerra no debían ser ni totalitarios ni golpistas. Estas novedades dibujaron un nuevo e interesante cuadro sobre la España del siglo XX.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, condesa consorte de Murillo y, por la misma vía marital, Grande de España, aportó en el programa 59 segundos (TVE) un nuevo dato sensacional para la recuperación de la memoria. Dijo que Franco "era socialista". Atención, porque esto enriquece el panorama.

Resulta evidente, entonces, que la Guerra Civil no fue más que el enésimo conflicto ideológico dentro de las corrientes del socialismo. Igual, bien mirado, que la Segunda Guerra Mundial: Stalin, de alguna manera, procedía del socialismo, igual que Mussolini; Hitler era nacional-socialista; Roosevelt era considerado "socialista" por la oposición republicana desde que aplicó el New Deal, y Churchill, que saltaba del Partido Liberal al Partido Conservador, algo socialista habría hecho para meterse en la tangana.

El conflicto ideológico fue especialmente trágico en España. Las fricciones entre los socialismos: el sindicalista de Largo Caballero, el reformista de Besteiro, el parlamentarista de Prieto (propietario del periódico El Liberal) y el militar antigolpista de Franco no desembocaron en un congreso extraordinario, como habría sido deseable, sino en una guerra civil. Ya vencedor, Franco pudo aplicar durante casi cuatro décadas su particular vía hacia el socialismo. Por suerte, Aguirre, y Aznar, supongo, acabaron con todo eso.

No es extraño que, tras estas revelaciones, Rajoy aclarara ayer en la SER que él no era de izquierdas, sino "una persona independiente". Todo clarísimo, por fin. egonzalez@elpais.es

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