ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 28/08/2008
La cama de Tracey Emin sigue siendo una referencia clave del llamado Young British Art (YBA) y, 10 años después de su escandalosa irrupción, la obra más conocida de su creadora. El Museo Nacional de Escocia dedica hasta el 9 de noviembre una gran retrospectiva a la despiadada y autobiográfica obra de Emin, una artista que explota su vida, su lujuria y su dolor para convertirlo en material público. En un vídeo-autoentrevista, Tracey "la entrevistadora" le pregunta a Tracey "la guarra" que por qué se cree tan especial. Y ella responde: "Soy una alcohólica, neurótica, psicótica, una quejica obsesionada conmigo misma, pero soy una artista".
Hotel International (1993). La artista británica Tracey Emin protagoniza una exposición en la Scottish National Gallery of Modern Art de Edimburgo. La muestra repasa la trayectoria de Emin, que consiguió el prestigio internacional al recibir el premio Turner en 1998. Ese mismo año había realizado una de sus obras más conocidas, My bed, en la que fotografía su cama, con las sábanas revueltas junto a tampones y preservativos. En la imagen, Hotel Internacional (1993), una de sus primeras obras.- NATIONAL GALLERIES OF SCOTLAND





"Soy una alcohólica, neurótica, psicótica, una quejica obsesionada conmigo misma"
En 1999 el premio Turner era para el videoartista irlandés Steve McQueen, pero fue My bed la obra que logró más atención mediática. Repugnante para algunos. Pura poesía para otros. Hoy, la cama (perfecto resumen del conflicto entre lo íntimo, lo público y lo secreto) mantiene su fuerza. Enferma y deprimida, obsesionada con sus amantes y la maternidad (el aborto es un tema recurrente en la artista), Emin creó un montaje en el que unas sábanas sucias y revueltas expresan un nudo insalvable de tormentos y angustias. Manchas de fluidos, ropa sucia y, en el suelo, condones, tampax, botellas de vodka vacías, polaroids, pastillas para dormir y un cenicero que rebosa colillas.
Esculturas, óleos, tapices, vídeos, dibujos, neones, fotografías... las piezas expuestas tienen títulos, frases o palabras con un lenguaje sincero y explícito: Sexo mientras él me mira, Que te follen, No importa, llorar es bonito o Estoy al borde del abismo, pero la vista desde aquí es excepcional. Páginas de diarios como si fueran cuadros y la autobiografía como obra de arte. Emin escribe y lo enmarca: "Cuando el dentista me quitó el último diente muerto sentí que me extirpaban por fin años de dolor. Pensé que toda mi tristeza desaparecería. Pero me miré en el espejo y sólo vi un agujero más". En una fotografía, la artista escribe desnuda: "Si quieres que te sea honesta preferiría no estar pintando". Ecos de Louise Bourgeois y el uso de la aguja (el poder mágico del instrumento, su capacidad para reparar el daño) y de Frida Kahlo (el diario íntimo como material universal), Emin se confiesa sin miedo a los tabúes. En la obra Lo tengo todo (2000) sostiene un fajo de billetes y monedas sobre su entrepierna. Juega con el éxito y el dinero, y en otra foto parecida titula: Gran sonrisa, buena corrida.
Emin, apunta el crítico Patrick Eliott, ha convertido como pocas artistas su vida en espectáculo: "Corre el riesgo de caer en el egocentrismo, pero eso es un artista, alguien que se explora a sí mismo, que va a lo más profundo de su ser para luego volver con algo que refleje parte del nuestro".
El padre de Emin, Envar Emin (al que dedica una de sus instalaciones más luminosas, El sitio perfecto para crecer), era un turco-chipriota que emigró a Londres en 1948 y al que le fueron bien los negocios. Conoció a la madre de Emin cuando ambos estaban casados y durante años el padre vivió entre dos familias. Las relaciones sexuales con su hermano gemelo y una violación a los 13 años convirtieron a Emin en una adolescente disfuncional y conflictiva. El arte fue su camino de salvación y el sexo su laberinto. Dibujaba mal, pero le encantaba coser. Una de sus obras más reconocidas (que se quemó en los almacenes del coleccionista Charles Saatchi en Londres en 2004) era una tienda de campaña en la que había bordado un collage con todos los nombres y las historias de las personas con las que se había acostado, incluido su hermano. Años después (reconocida por el establishment y miembro de la Royal Academy of Art), muy cerca de una cama que sigue deshecha, un neón en forma de corazón y de color rosa encierra la clave de su verdadera herida: "Se te olvidó besarme el alma".
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- 28-08-2008Página 1 de 4
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Pedro Aguirre Rojo
- 29-08-2008 - 14:52:07h
como artista nula,pero como ella hay muchos supuestos artistas que no valen nada ò muy poco,hace ya muchos años que el arte es parte del mercadeo,ella es al arte lo que la prensa escrita a la novela.leer el ABC ò El Mundo no es lo mismo que leer a Gogol por ejemplo.Con la prensa por la noche la tiro al cubo de la basura,y con lo de esta artista iria al mismo sitio si me lo regalasen.
19
Artislife
- 29-08-2008 - 10:36:54h
Gordons 7 si tu criterio es tan estrecho...pues por tí que le dieran el Nobel y tal vez para tí por tu supercomentario tan profundo y trabajado, el Pulitzer. Únicamente se trataba de dar una opinión de por qué esta persona del arte contemporáneo ha triunfado mientras tantos otros no, como lo que describe el personaje del retrete... Para gustos, colores, que para eso somos tantos seres humanos en el mundo.
18
Atenea
- 28-08-2008 - 21:10:55h
A León Carabaño: Por qué das por hecho que un profesor o crítico no tiene nada que expresar? primero, claro que expresan, aunque no sea de forma artística, expresan conocimientos, ideas...y segundo, ambas tareas, profesor-artista, artista- crítico no tienen por qué ser incompatibles. Y cuando hablo de críticos me refiero a aquéllos señores que interpretan una serie de obras, sin decir qué feo, qué malo....es decir, con criterio. No se trata de estar en un bando u otro, no seas tan simplista.
17
teresa
- 28-08-2008 - 21:02:43h
En el articulo, se hacen referencias a Louise Bourgeois y a Frida Kahlo como influencias para Tracey Emin. Por favor senores, que hay una diferencia abismal entre unas ARTISTAS con mayusculas como han sido estas mujeres, y el provocar por provocar de una persona mediocre. El arte contemporaneo es el traje del emperador: solo pueden verlo las personas divinas y exquisitas y no la chusma que no lo entiende. Tracey Emin esta desnuda, por cierto.
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moreno
- 28-08-2008 - 21:02:33h
Es alucinante, ¡que la tiren al mar!, ¡me voy a grabar en el retrete y se lo llevare a su marchante que me de pasta gansa! ¡ bluff que inventan los críticos! ¿Como se puede juzgar el trabajo de nadie sin conocerlo? porque todas esas opiniones salen de leer un articulo con unas fotos ilustrativas (por cierto que me explique Elsa Fernández-Santos donde se ven los somníferos, los fluidos etc%u2026 y en cambio obvia la cuerda de horca). No creo que sea la mejor, ni siquiera la mas provocadora, pero esta claro que para crear con tus propias tripas hace falta estar hecha de una pasta especial. Y por cierto pocos trabajando así se forran.
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