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REPORTAJE: Moda

El pantalón que nació a pedales

Un tejido creado por dos jóvenes neoyorquinos planta cara al vaquero

XAVI SANCHO - Barcelona - 17/10/2009

 
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Como casi todas las ideas susceptibles de cosechar un éxito global, Outlier nació de una necesidad personal. Tyler Clemens y Abe Burmeister eran dos neoyorquinos más tratando de negociar las intransitables calles de Nueva York a bordo de sus bicicletas. Pero, a diferencia de otros miles de ciudadanos, sus preocupaciones no se quedaban sólo en cómo neutralizar la ira de los taxistas, las inclemencias del tiempo, el deteriorado asfalto de Manhattan o la nula comprensión de transeúntes y autoridades: "Nos preocupaba la total falta de ropa a la moda y de calidad adaptada a un mundo en el que cada día más gente utiliza la bicicleta como medio de transporte. Queríamos producir la ropa que buscábamos y no encontrábamos".

Sin saber absolutamente nada del mundo de la moda, se lanzaron a producir las primeras piezas el pasado mes de julio. Como explica Burmeister, la esencia de Outlier se empezó a desarrollar alrededor de tres principios de las leyes de la física, la meteorología y la estética. "El primero es el movimiento que se produce al pedalear, que provoca mucha fricción en algunas zonas de la prenda. Debes poder moverte libremente sin que se te caigan los pantalones. El segundo es el líquido: nuestra ropa debe soportar tanto el sudor como la lluvia. Por último, está el tema de la movilidad social. El hecho de que circules en bicicleta no es algo que debas expresar con tu vestimenta. Debes poder ir a cualquier sitio en cualquier momento y no desentonar. Con esta ropa puedes ir a un club nocturno, a un restaurante e incluso llegar en bicicleta a una boda".

En la actualidad, Outlier produce gorras, pantalones, shorts y camisetas. Cada prenda tarda, como mínimo, cinco semanas en ser producida. Trabajan con materiales traídos de los más recónditos lugares del planeta y han logrado por fin darle un sentido al concepto de tejido tecnológico, trascendiendo la tragedia de vestirse como un astronauta o como un anuncio andante sobre las bondades del reciclaje. Lo que ellos llaman el tratamiento lotus, un ejercicio de nanotecnología que se aplica sobre el tejido creando unos surcos invisibles que trabajan como reflectantes ante cualquier líquido, permite que sus prendas no se manchen jamás. Sus creaciones se pueden llevar, como anuncian, 360 días al año.

La compañía, que sólo vende sus productos a través de la web y en cuatro tiendas (tres en Nueva York y una en Tokio), no tiene intención, por el momento, de convertirse en firma global. La aparición del modelo del pantalón Workwear ha creado un pequeño revuelo dentro de la industria. Podríamos estar, dicen, ante el tejido que deje obsoleto al omnipresente e inmortal tejano. Desde Outlier se muestran prudentes y respetuosos con el jean, un tejido que, afirman, jamás desaparecerá, pero no pueden evitar recordarnos que lo que ellos hacen es "mejor que el tejano". "Son más cómodos, duran más, permiten una mayor movilidad y pueden incluso tener mejor aspecto". Como todas las grandes revoluciones, ésta tal vez no llegue jamás a triunfar, pero, si lo hace, recuerden que nació simplemente con la intención de que pudieran ir en bicicleta a la boda de su mejor amigo.


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Pantalón creado por la firma neoyorquina Outlie
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Dos ejemplos del pantalón creado por la firma neoyorquina Outlier, que, según sus creadores, trata de conjugar la física de los tejidos, la meteorología y la estética.-

 
 
 
 
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