M. J. D. T - Madrid - 14/10/1999
Ana Botella llegó puntual y bien protegida -abrigo y vestido de lana a juego-, y con dos acompañantes que no dejaban acercarse a la prensa cuando las asistentes se arremolinaban en torno a la mujer del presidente. "Es una conversación privada", argüían. Antes, ella ya había leído un discurso sobre lo que opina de las drogas en la presentación del libro Hijos de la luna (Plaza y Janés), cuya autora es una vieja conocida suya, Raquel Heredia. En él, la periodista cuenta la agonía de su hija heroinómana y la convivencia con sus dos nietos, "ahora estabilizados" en un colegio del barrio de Salamanca de Madrid. "Las drogas son la negación de la libertad. Y se ha roto un mito: ya no están asociadas a la marginalidad, sino al ocio y a la diversión, y contra eso hay que luchar", opinó Botella. Ella llegó a firmar tantos ejemplares como la autora, provocó tropezones y dejó a la audiencia satisfecha. "Es una señora majísima, de verdad", insistía una invitada con su ejemplar en la mano.- .,
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