Miércoles, 2/12/2009

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Emilio Aragón toma la batuta

El actor dirigirá 'El diluvio', una ópera para toda la familia, en el Festival de Cuenca

J. RUIZ MANTILLA - Madrid - 08/03/2007

 
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Que a Emilio Aragón le gusta llevar la batuta es conocido por todos. Lo hace en cada campo que atraviesa y lo ha sido todo en el mundo del espectáculo: joven mudito heredero de Harpo Marx y Marcel Marceau en sus comienzos con los payasos de la tele, actor hiperpopular, fenómeno de masas... Coqueteó con el rock and roll, es magnate televisivo, compositor y director de orquesta.

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Dice que en su despacho de dirigente audiovisual -es presidente de La Sexta y manda en Globomedia- tiene un piano por si le asalta la inspiración. Por las mañanas despacha y organiza, pero por las tardes ya se dedica de lleno a componer y a revisar partituras clásicas.

"Esto de la música es una vocación a la que hay que dedicarse diariamente", asegura Emilio Aragón. Ahora prepara un montaje con El diluvio, de Benjamin Britten, que se estrenará en el Festival de Música Religiosa de Cuenca el próximo 31.

Para Aragón, "Britten es un mago", con un talento muy especial, además, para captar la atención de los niños como ocurre con obras suyas como El diluvio y El pequeño deshollinador. "Un compositor que fue capaz de mezclar tradición y la modernidad de la música atonal de una forma muy atractiva", dice el artista.

Desde que empezó en el mundo de lo orquestal no ha parado. Ha dirigido óperas para el Teatro Real -donde probablemente volverá con El diluvio en diciembre- y ha compuesto piezas de éxito como el ballet La bella durmiente, con el que consiguió convencer a la mayor estrella que podía soñar para que lo hiciera: Tamara Rojo, la española bailarina principal del Royal Ballet de Londres. Pocos se resisten a decirle que no. Incluso Johann Sebastian Bach le ha prestado algunas de sus piezas más paradigmáticas para que experimentara -a la manera que ya lo hiciera el brillante músico de jazz Uri Caine con Las variaciones Goldberg y otras obras maestras de Wagner, Mahler o Beethoven- en su disco Bach to Cuba, un matrimonio que une la fusión salsera con el mayor mito de la música centroeuropea.


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