Domingo, 20/12/2009

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Primeras familias, primeros perros

Un museo de Washington hace un repaso a las mascotas de la Casa Blanca

MÓNICA C. BELAZA 10/12/2008

 
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Primeras damas, primeras familias... y primeras mascotas. Cabras, loros, gallos, vacas, mapaches y más de 50 perros han vivido en la Casa Blanca acompañando a los presidentes de EE UU. George Washington inauguró la tradición con decenas de ellos, como Tipsy, Drunkard o Tipler. El primero en ser fotografiado oficialmente con su amo, Abraham Lincoln, fue Fido. Y el próximo en llegar será un perro para las niñas Obama, Malia y Sasha, elegido de un refugio. "Donde la mayoría son mestizos, como yo", afirmó el presidente electo.

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Ha habido mascotas poderosas, como Laddie boy -que tenía su propia silla de madera esculpida a mano en el cuarto del Gabinete de Warren Harding (1921)- o Fala, el amado terrier escocés de Franklin D. Roosevelt que no se separaba de su dueño ni en las reuniones con Winston Churchill. Y otras indomables. Nancy y Ronald Reagan solían correr detrás del rebelde y malencarado Lucky -en alguna ocasión ante la estupefacta mirada de Margaret Thatcher-. No pudieron dominarlo, así que lo mandaron a un rancho y lo sustituyeron por el más dócil Rex, al que regalaron una caseta blanca con su nombre en la puerta y fotos de Nancy y Ronald en la mesilla de noche.

"Si quieres tener un amigo en Washington, cómprate un perro". La frase suele atribuirse a Harry Truman, pero falsamente, según la exposición Primeros perros del Newseum (Museo de las Noticias), en la capital del país. Parece que Truman, de hecho, no tenía ninguna simpatía por estos animales. Bill Clinton siguió el consejo de Truman. En diciembre de 1997, antes de que estallara el escándalo Lewinsky, el labrador Buddy llegó a la Casa Blanca para acompañarlo. Su portavoz dijo: "Es el deseo del presidente tener un amigo fiel en Washington".

A veces han sido compañeros obligados. John Kennedy tenía alergia a los perros, pero aceptó a Pushinka, regalo del presidente Nikita Jruschov. Era la guerra fría y cualquier desplante podía causar una catástrofe.

No todo han sido perros. La vaca de Jersey Molly tuvo la pradera de la Casa Blanca para pastar tranquila durante el mandato de Howard Taft (1909). Y la cabra His whiskers se hizo famosa por parecerse a su dueño, el presidente Rutherford Hayes (1877).

El acontecimiento más reciente protagonizado por una mascota fue en noviembre. El terrier de George W. Bush, Barney, mordió a una periodista, dicen que cansado de los ataques a su amo.


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