01/12/2008
La playa de La Barrosa, en Chiclana, ofrecía ayer una excusa perfecta para pisar su arena a unas horas del inicio del mes de diciembre. El dique flotante Mar del Teide, que encalló en su orilla el sábado pasado, creaba un paisaje nunca visto y que probablemente jamás se vuelva a repetir. El dique, de 34,2 metros de eslora y 20 metros de altura, se desprendió en la madrugada del viernes del buque que le había arrastrado desde Tenerife en un traslado que estaba previsto que acabara en la base naval de Rota. El Mar del Teide iba a participar en las obras de una de los muelles de la base estadounidense. El rescate de la gigantesca estructura empezará en cuanto las condiciones del mar lo permitan. La estructura flotante no parece haber sufrido daños que le impidan retomar el traslado.
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- 01-12-2008
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