El Conca es "opaco" y "caro", se defiende Mascarell

"Opaco" y "caro" fueron dos de los adjetivos que utilizó ayer el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, para calificar al Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes (Conca) y defenderse de los que le han acusado de propiciar la dimisión de 10 de sus 11 miembros a principios de noviembre. El consejero acudió al Parlament para informar a los grupos parlamentarios de la comisión de cultura y lengua, y explicó su modelo de sector cultural público.
La opacidad del Conca, aseguró, la ha padecido en su propia piel. "He llegado a firmar más de 150 subvenciones sin saber para qué eran y a quién se otorgaban". Y era un sistema caro, añadió, porque "para tramitar una subvención de 1.000 euros había que pagar unos 650, cuando lo normal es que no cueste más de 100".
Fueron dos de las perlas que lanzó Mascarell, pero hubo otras, como que los informes que ha realizado el Conca en sus apenas tres años de vida eran "una buena reflexión pero imposibles de aplicar" y que el organismo casi no le ha dejado trabajar. "No puede ser que la mayor parte del tiempo lo haya empleado en reunirme con la gente del Conca", dijo. Pese a todo, el consejero defendió su pervivencia con otras atribuciones, tras reducir sus miembros de 11 a seis o siete.
Según explicó Ferran Mascarell en la comisión de cultura y lengua del Parlament, la tarea del Conca, tras la entrada en vigor de la ley ómnibus, será la de "auditor cultural" que evalúe los contratos programa de los patronatos en los que esté la Generalitat, "con la idea de saber qué resultados tienen las subvenciones". Será un organismo "transversal" paralelo a la Oficina de Soporte a la Iniciativa Cultural, la "ventanilla única" que permitirá reunir las líneas de subvención y simplificar los trámites con el fin de superar un sistema angustioso que "obliga a ir de un lado a otro", un problema "con tics enquistados", dijo. Con este proceso racionalizador de Mascarell se prevé que se ahorren alrededor de tres millones de euros, "que se destinarán a la creación".
A partir de ahora, explicó, las subvenciones serán evaluadas por tres personas, una elegida por el Conca, otra por Cultura y la tercera por un técnico de prestigio. Y todo para "que los ciudadanos tengan una estructura cultural pública eficiente y no vaya detrás de la realidad".
Mascarell dijo no entender la dimisión en bloque de los miembros del Conca "porque nada había cambiado hasta ahora". "Había convenido un proceso sereno con el presidente [Francesc Guardans] para después del debate de la ley ómnibus, no antes", dijo. Según explicó, pese a los últimos acontecimientos, "la labor del Conca se está cumpliendo gracias a Pilar Parcerisas [presente en la sala] y al equipo de gestión, y las subvenciones de 2012 no se verán afectadas".
Durante la intervención no hubo tiempo para explicar detalles de la nueva Agencia Catalana del Patrimonio, que entrará en funcionamiento en enero, al tramitarse junto a la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos. "Será un organismo de ejecución de los informes y consejos que eleven la Junta de Museos y las comisiones territoriales de patrimonio cultural".
Mascarell, "voluble"
En el turno de réplica de los grupos parlamentarios, los portavoces de la oposición criticaron "las formas" con que se ha abordado la modificación del Conca, fuera del acuerdo nacional de la cultura que Mascarell ha ofrecido a los partidos. Consol Prados, del PSC, aseguró que "no ha dado tiempo a valorarlo" y Dolors Camats, de ICV, dijo que el organismo está "muerto", calificó la actuación de Mascarell de "voluble" y marcada por la "presión mediática y no por el debate", y que lo que persigue no es la ventanilla única, sino "una mesa o estilográfica única para las subvenciones". Y prosiguió: "Usted habría pasar a la historia como el que inició y dio el impulso definitivo al Conca, pero acabará siendo el que lo cerró, porque esto es su fin, que lamentamos". Mascarell les respondió que al organismo -desplegado por el anterior Gobierno- "que reivindican como una divinidad solo le adjudicaron el 2,8% del presupuesto de Cultura y no más", y remachó: "Sería más fácil hablar mal del Conca y no hacer nada, como se ha hecho hasta ahora".
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