CARLES GELI - Barcelona - 18/09/2008
El principal mal de la cultura en lengua catalana es, quizá desde hace ya demasiados años, carecer de una masa crítica de clientes, no saber o poder estimular un consumo que permita convertir esa cultura en algo rentable. Teniendo en cuenta ese obstáculo -una de las obsesiones del actual Departamento de Cultura de la Generalitat- debe leerse el acuerdo que oficializaron ayer el Club TR3SC (promovido por la Generalitat, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, Servicaixa, Telentrada, Iberautor y Prometeatre), la cooperativa Abacus y la Federació Llull (que agrupa a Òmnium Cultural, Obra Cultural Balear y Acció Cultural del País Valencià). La suma de las tres entidades moviliza potencialmente a más de 6000.000 socios con hábitos de consumo culturales notables.
Abacus (que entra en el consejo de contenidos del TR3SC y se convierte en socio de referencia al adquirir el 20% de las acciones de ese club) podrá ofrecer a sus asociados ofertas del TR3SC más ventajosas, al igual que la Federació Llull (tiene el 8% del accionariado del club) a los suyos. Quienes paguen la cuota anual del club (50 euros) gozarán de un retorno de Abacus. TR3SC sale muy beneficiada: una de las entidades más potentes de difusión de actividades de ocio y cultura de España contará con la mayor red de distribución masiva de cultura (Abacus posee 27 tiendas en Cataluña y Valencia) y podrá extenderse más allá del área metropolitana. TR3SC, que cuenta con 23.000 socios, espera llegar a 27.000 este año.
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- 18-09-2008
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