CARLOS BOYERO 14/11/2008
Cuenta con temblorosa sinceridad el escritor Roberto Saviano que el éxito de Gomorra le condenó a muerte. Se supone que a los verdugos que se han conjurado para firmar la irrevocable sentencia no les fascinan ni poco ni mucho los libros, tampoco que un husmeador de sus impresentables negocios publicara sus investigaciones. A condición de que los lectores fueran mínimos y la publicidad irrelevante. Pero resulta que esa demoledora denuncia, concebida con tantos datos como amargo lirismo, con prosa hipnótica y sociología de altura, no cayó en las selectivas manos de cuatro inofensivos intelectuales, sino que fue devorada por millones de lectores de todo tipo y condición, que ese público masivo ha conocido las actividades y los nombres de los jefes del salvaje tinglado, algo que convierte en un peligro notable al chaval que paseaba en moto por Nápoles oyendo historias siniestras, recopilando información sobre la variada criminalidad disfrazada de negocio que domina las calles y las trastiendas, sobre soldados, generales, senadores y emperadores de un ejército todopoderoso llamado Camorra.
Dirección: Matteo Garrone.
Intérpretes: Salvatore Abruzzese, Simone Sacchettino, Salvatore Ruocco, Salvatore Cantalupo.
Género: drama. Italia, 2008.
Duración: 135 minutos.
Garrone narra con afán documental, con un realismo que perturba
El director Matteo Garrone se ha propuesto trasladar a imágenes y ponerle rostros y voces a ese temible y patético universo, a víctimas y matarifes, a los iniciados en la ritual infamia y a los que todavía balbucean una tela de araña que no permite sobrevivir a la inocencia, al débil, al que se empeña inútilmente en no tomar partido. Y lo hace con afán documental, con un realismo que perturba al receptor, con personajes que parecen extraídos de la calle, con una tipología y un argot que desprenden autenticidad, con la violencia explícita y subterránea como único motor vital, también como suprema forma de relación.
Garrone ha condensado las 11 historias que desarrolla Saviano en cinco relatos que se cruzan, que ofrecen un retrato asfixiante, con olor y sabor, de una normalidad que da miedo, de un localismo indeseable. Garrone describe los infinitos tentáculos del poder, de la penetración de ese gansterismo ancestral en todos los estamentos de la vida cotidiana, su amoralidad permitiendo el enrolamiento en sus huestes de niños prescindibles y previsible y mortífero futuro, la fabricación de la alta costura en talleres clandestinos y en régimen feudal, la seguridad económica para familias cuyos padres o hijos han sido entrullados a cambio de la sumisión y de mantener la ley del silencio, el transporte clandestino de toneladas de residuos tóxicos a zonas pobres en las que el cáncer se dispara, la ejecución de adolescentes descerebrados que pretenden dar palos yendo por libre, negándose de forma suicida a ofrecer su servidumbre a la Camorra, la sangre y la venganza como rituales inamovibles en el reparto de la tarta. Lo que ves y lo que oyes angustia e impresiona. No suena a ficción sino a inadmisible realidad. Y con la sensación de que nadie va a intentar cambiarla, de que es invulnerable.
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- 14-11-2008
Te ofrecemos un completo resumen de la masiva rueda de prensa ofrecida por el autor de Gomorra, film sobre la mafia presentado en el Festival de Sevilla.- El escritor está amenazado de muerte por la camorra
No salen héroes, ni chicas guapas, ni un glamour que disimule la violencia. "Gomorra", la película dirigida por Mateo Garrone basada en el libro homónimo de Roberto Saviano, muestra en toda su crudeza la Camorra y cómo afecta a la vida cotidiana de los habitantes de Nápoles.Garrone y el productor, Domenico Procacci, entraron en contacto con Roberto Saviano hace ya algunos años, antes de que el libro se convirtiera en un best-seller y su autor recibiera unas amenazas de muerte que le obligan a vivir protegido las 24 horas del día.Garrone matizó además que el libro es de denuncia en el sentido periodístico, mientras que él no ha querido hacer una obra de crítica o denuncia: "La película es sobre la Camorra, no pretende decir lo que es bueno o malo".El equipo de la película, que recibió el Gran Prix en el último Festival de Cannes, se fue a uno de los corazones de la Camorra: la zona de Scampia, en Nápoles, en la que a pesar de lo que temían pudieron rodar sin problemas.