GREGORIO BELINCHÓN - Madrid - 27/02/2009
Cuando a Harvey Weinstein algo se le pone entre ceja y ceja, sólo su propio y enorme ego puede pararle. "Yo, desde luego, he recibido toda una lección de promoción. En esto Harvey es muy bueno", confesaba Penélope Cruz la tarde antes de los Oscar. Se refería a que había multiplicado sus encuentros con gente de la industria, con potenciales votantes de la estatuilla. Por ejemplo, la noche antes de los premios Bafta, en Londres, la madrileña asistió a una cena preparada por Weinstein en la que éste la presentó como su nueva musa, su nueva Gwyneth Paltrow.
Se le ha acusado de pagar a publicistas para ganarse a los académicos
"Es la interpretación del año", dijo en la alfombra roja sobre la madrileña
Weinstein, ex fundador y presidente junto a su hermano Bob de Miramax, es actualmente el responsable de The Weinstein Company. Y con ella ha distribuido en Estados Unidos Vicky Cristina Barcelona y coproducido The reader. O lo que es lo mismo, las dos actrices oscarizadas, Cruz y Kate Winslet, deben parte de su galardón a las artes para el marketing de este viejo zorro de la industria cinematográfica. Once días antes de los galardones organizó un almuerzo en Nueva York, presidido por el cazanazis Elie Wiesel, con 100 invitados para convencer a los votantes dudosos y acallar a quienes decían que The reader era blanda con el Holocausto.
Porque para trapicheos y presiones en los Oscar, nada mejor que un Weinstein. Su departamento de prensa estaba detrás de la campaña que aseguraba que había malpagado a los niños de Slumdog millionaire o que el filme de Danny Boyle había provocado una ola de odio en la India. Y la biografía de este neoyorquino de 56 años está repleta de esas tácticas. Para el gran público, Weinstein es uno de los inventores del mito del cine indie, el movimiento que lanzó a las carteleras a Steven Soderbergh, Todd Haynes o Tarantino. Su carrera comenzó cuando fundó junto a su hermano Bob la compañía Miramax -bautizada así por sus padres, Miriam y Max- a inicios de los ochenta. La empresa fue creciendo gracias a la distribución de filmes de arte y ensayo hasta la campanada de Mi pie izquierdo y Cinema Paradiso. Aquel 1989, Weinstein puso al director Jim Sheridan a promocionar Mi pie izquierdo entre los veteranos de Hollywood, que entonces eran los más numerosos votantes de los Oscar, e incluso consiguió que Daniel Day-Lewis, protagonista, declarase ante el Senado a favor de la Ley de Discapacitados.
Desde ese momento, Miramax, convertido en el estudio independiente más poderoso de la industria con filmes como Pulp fiction, Clerks o Sexo, mentiras y cintas de vídeo, también fue el que sacó más rentabilidad económica a las estatuillas y fue el primero en enviar cintas de vídeos de filmes indies y extranjeros. El publicista Mark Urman recuerda: "Montaban pases hasta en la Motion Picture Retirement Home, la residencia de retiro en la que viven miembros de la Academia".
En 1999, año en que Miramax llegó a los Oscar con Shakespeare enamorado y La vida es bella, la crítica de cine Nikki Finke escribió en la revista New York: "Miramax paga a un ejército de veteranos publicistas, curiosamente miembros de la Academia, no para generar cobertura periodística, sino para meterse en el bolsillo a sus colegas de la Academia. Los indies gastan hasta 250.000 dólares; los grandes estudios, dos millones... En la campaña de Shakespeare enamorado gastaron cinco millones". Y eso incluía ataques sucios contra su gran rival, Salvar al soldado Ryan. Aquella gala de los Oscar fue su noche de gloria, con siete estatuillas para Shakespeare... -incluido el galardón para su musa Gwyneth Paltrow- y tres para La vida es bella. Las malas artes se repitieron años después con En la habitación, y los exabruptos contra Una mente maravillosa. Su estrella se apagó cuando, tras haber vendido Miramax en 1993 a Disney para conseguir dinero fresco -aunque manteniendo su independencia- fue despedido de Miramax en 2004. La publicación del libro Sexo, mentiras y Hollywood, de Peter Biskind, en el que describía sus mañas, tampoco le ayudó. Meses más tarde fundó The Weinstein Company, con la que volvió a la carga.
Hasta hoy. Weinstein es famoso por machacar a sus directores y por presionar hasta el límite a sus compañeros productores. Según Newsweek, agobió en su lecho de muerte a Sydney Pollack y dio la lata a la viuda de Anthony Minghella en el funeral del primero. Ambos eran productores de The reader. "A mí me ha jodido Weinstein". El domingo, en la alfombra roja de los Oscar, Isabel Coixet respondía así entre risas a si se sentía parte de la estatuilla de Penélope Cruz, por haber dirigido a la chica en Elegy. Para un académico de Hollywood, un filme inexistente. Minutos después, Weinstein se acercó a charlar con EL PAÍS y con su mirada directa dijo: "Penélope crece cada día, ha hecho la mejor interpretación del año y se merece el Oscar. Es amiga mía desde hace 12 años y os va a llevar la estatuilla a España este año". En 15 segundos, el mejor mensaje publicitario.
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- 27-02-2009Página 1 de 4
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noa
- 02-03-2009 - 12:36:03h
Creo que no merecía el oscar, de hecho, el oscar no hace más que quedar en entredicho cada año premiando interpretaciones mediocres y desde mi punto de vista, peor en actrices que en actores hay mucho ejemplos y creo que son muy dudosos los de Paltrow, Kidman, Theron, Roberts, Zeta, Jolie, la nominación de Depp por el capitán Sparrow por Dios!!! etc. Es una buena publicidad para el cine español,pero por Dios que no merecía el oscar. Además parece que a cada belleza de Hollywood que engorda o se transforma en patito feo para una película la premian automáticamente, parece que valoran más las caracterizaciones que las interpretaciones en sí. Pienso que estos premios van en caída libre.
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Juan_Rub
- 27-02-2009 - 22:31:55h
No es envidia, de hecho tengo asumido q jamas ganaré el dinero y tendré la fama q penélope, cosa q por otro lado no me quita el sueño. Ahora soy cinéfilo, creo q desde q tengo uso de razón, hace tiempo q los Oscar no nombran a los mejores actores y actrices, y el hecho q penelope se haya llevado el oscar, confirma esa teoría. Actriz mala de narices (sus interpretaciones en belle, jamon o volver son patéticas), pero teniendo un buen padrino, en esta vida se puede conseguir cualquier cosa. Seguro q su hermana, otra actriz de categoría, se llevará también el oscar.
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Iván, desde Nicaragua
- 27-02-2009 - 22:12:22h
¡Que nota tan bien escrita! Soy periodista y me gusta reconocer a mis colegas cuando escriben notas tan claras y amenas como esta. ¡Felicidades, Gregorio! A los lectores españoles: aplaudan a su Penélope y dejen de criticar tanto a los suyos, que el sólo hecho de haber sido nominada ya es una gran cosa, mucho más si pudo ganar el Oscar.
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gonzalo
- 27-02-2009 - 22:12:22h
Menudo premio el que se cuece en lobbies y en el que influyen presiones externas. Que si en la India odian Slumdog Millionarie o si la comunidad judía no ve con buenos ojos The Reader. Este productor, Harvey Weinstein, es el Don King del mundo del cine, y si El País da como buenas sus malas artes es porque han favorecido a Penélope Cruz. Otro cantar sería si hubiera favorecido a otra diva. Más allá de esto, enhorabuena a Penélope por su Oscar, aunque no creo que sea éste su mejor papel. Y seguro que tendrá mejores. Enhorabuena
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Elena
- 27-02-2009 - 19:26:03h
Cuanta envidia hay en este pais. Nunca me dejara de alucinar que tanta gente no pueda alegrarse porque alguien de su pais ha ganado un premio,como ocurre en tantas otras partes del mundo...es una pena,pero algunas cosas parece que no cambian nunca.
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