Lunes, 6/10/2008, 22:04 h

ELPAIS.COMCultura

CRÍTICA: POP

Amor y humor neoyorquinos

FERNANDO NEIRA 01/11/2007

 
Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 9 votos
Imprimir   Enviar

Suzanne Vega exhibió en el arranque del festival Únicas una singular capacidad de comunicación y un raro talento para diseccionar los claroscuros, recovecos, grandezas y miserias de la naturaleza humana. Desde hace más de dos décadas, sus canciones plantean argumentos de pasión y frustraciones, tienden a recrearse en todos aquellos deseos que el corazón rara vez logra ver cumplidos. Y sus personajes terminan destilando esa ternura propia de quien los ha concebido con media sonrisa y una mirada cómplice o, cuando menos, condescendiente.

SUZANNE VEGA

Voz, guitarra acústica, al frente de un quinteto. Festival Únicas. Teatro Calderón. Madrid, 30 de octubre.

La noticia en otros webs

Vega supo dosificar en justas proporciones los éxitos más o menos ineludibles, las debilidades personales y el repaso a casi todo su último disco, el muy apreciable Beauty and crime, con el que acaba de romper seis años de silencio. Arrancó con una de sus melodías más insólitas, esa cantinela de costumbrismo neoyorquino titulada Tom's diner, y dejó para casi el final a la irrepetible Luka, acogida con alborozo. Su propia autora aún hoy se pregunta cómo la crónica estremecedora de una niña que padece malos tratos pudo llegar a triunfar en las emisoras de medio mundo.

Suzanne sabe manejar las armas de la seducción artística. Tan pronto se muestra vulnerable, con el registro más susurrante de esa voz personal y arenosa, como saca a relucir una ironía casi malévola. La muy ingeniosa I'll never be your Maggie May le permitió disparar algún que otro dardo envenenado al pendenciero de Rod Stewart. "Dejaría a la pobre Maggie para irse a jugar al billar", especuló. Puede que su música no haya evolucionado mucho en estos 22 años de carrera, pero quizás nunca fuera su objetivo. Temas como Luka, left of center o The queen and the soldier gozan del beneficio de la atemporalidad. Sus músicos son conscientes de ello y optan por arropar a su jefa sin grandes aspavientos. Total, que la chica fría y adusta resultó no serlo tanto. Sus lúcidos relatos de amor (o desamor) y demás estampas de la Gran Manzana no difieren tanto, a fin de cuentas, de las que se podrían desgranar aquí mismo en la fría meseta.

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 9 votos

¿Qué es esto?Compartir:

delicious  digg  technorati  yahoo meneame wikio

Puedes utilizar el teclado:

aumentar texto disminuir texto Texto   

Si te ha interesado esta información, te recomendamos:

Otras ediciones

Última hora

 
 
asociados otros medios

© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900

Exposición Internacional Zaragoza 2008
Canal de la Sociedad de la Información