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62ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Ángel González y Pedro Guerra, reunidos en torno a la poesía

El cantautor y el poeta editan el libro disco 'La palabra en el aire'

AMELIA CASTILLA - Madrid - 15/06/2003

 
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Ángel González y Pedro Guerra no se conocían antes de empezar a trabajar juntos, hace año y medio, en el libro-disco La palabra en el aire (El Europeo). El cantautor era "amigo" de la poesía de González, y ambos reconocen moverse en territorios parecidos y tener "una sensibilidad común". La palabra en el aire se presenta mañana en la madrileña sala Galileo, y hoy firman en la Feria del Libro (caseta 151).

Pedro Guerra (Tenerife, 1966) y Ángel González (Oviedo, 1925) se enfrentan juntos a la promoción de La palabra en el aire. El poeta ha viajado periódicamente desde Nuevo México, donde vive, para trabajar en este proyecto conjunto. "Hay artistas que ponen música a los poemas y los deforman, los convierten en algo borroso, pero me gusta cuando le ponen música y la poesía se escucha con nitidez, como si fuera la mera lectura de un poema". Las palabras de González son suscritas por el cantautor, que pone como ejemplo del respeto por el texto poético la utilización que hace Paco Ibáñez de la lírica.

El libro-disco, en el que se recogen poemas de toda la obra de Ángel González, llega precedido de unos recitales de poemas musicados que han podido escucharse en tres ciudades. "Decidimos hacer el libro-disco para que la palabra no se perdiera en el aire", aclara el poeta. La selección de poemas recogidos en el libro-disco, entre los que se cuentan Para que yo me llame Ángel González, Donde pongo la vida pongo el fuego o Mientras existas, fue realizada "con total libertad" por Guerra.

Con los poemas sobre la mesa, González escogió los que iba a recitar y Guerra los que quería cantar. "Busqué los poemas que tenían un parentesco climático y el mismo tono emocional y temático". La voz de uno y de otro se alternan y el resultado final parece fruto de un guión perfectamente dibujado. Iinfancia, amor de adolescencia, la madre, la guerra, las palabras, la esperanza... La potente voz de González y la aterciopelada del cantautor parecen fundirse. El libro incluye también algunos poemas escritos de puño y letra del poeta.

No es la primera vez que González hace pinitos musicales. "Siempre anduve haciendo ruido con instrumentos musicales diversos. Soy un gran aficionado a la canción, me gustó desde niño". Desde el cuplé al bolero o el tango, todo le ha interesado. Empezó haciendo crítica musical en un periódico de Oviedo. Otra de sus incursiones en ese mundo ha quedado plasmada en el disco de Bebo Valdés y Diego, El Cigala, Lágrimas negras, donde escribe el texto de la cubierta. "Hoy en día se permiten esas amalgamas tan raras y muy interesantes", concluye el poeta, para el que la música es un elemento que levanta una polvareda de nostalgia.


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