EFE - Madrid - 07/07/2008
Bob Dylan destiló esta noche la esencia de su música en un concierto impecable, austero y sin concesiones con el que protagonizó la jornada de clausura del festival Rock in Rio en Madrid.
El mayor recital de música celebrado jamás en España abrió sus puertas el pasado 27 de junio en Arganda del Rey, Madrid. Más de sesenta artistas pasarán por un recinto preparado para acoger a 100.000 personas. - M.CORTINA/G.CRUZ
Dylan exhibió el repertorio de sus aclamados últimos álbumes y recreó algunos de sus clásicos en nuevas versiones irreconocibles, acompañado por una extraordinaria banda sobre el escenario principal de la Ciudad del Rock de la localidad madrileña de Arganda del Rey, que reunió en su quinta y última jornada a 41.000 espectadores.
No había anochecido aún cuando seis tipos vestidos con trajes completamente de negro aparecieron en el escenario. Detrás estaba su jefe, también de oscuro, pero con una sombrero gris. Por su aspecto podrían haber llegado en carreta por un camino de arena del salvaje oeste.
Sin mediar palabra acometieron Rainy day woman, el tema que abre Blonde on blonde (1966). Dylan, tocando de perfil al público, parecía haber tragado polvo en el camino. Su voz sonaba áspera como la lija.
No tardó mucho Dylan en desgranar su último álbum, Modern times, publicado hace un par de años, y Rollin' and tumblin' sonó en el arranque del concierto, precediendo al primer clásico de la noche, Just like a woman, que con sus nuevos arreglos sólo los seguidores más atentos pudieron reconocer en los primeros acordes.
El público respondió al inconformismo del músico norteamericano y a su desprecio por la nostalgia. Especialmente cuando la banda subía el pistón y aceleraba el ritmo, como en la poderosa ejecución de Highway 61 revisited, el tema que dio título a la obra maestra que Dylan publicó en 1965.
Después de una soberbia versión de Ballad of a thin man -de ese mismo álbum-, el escenario se apagó y los siete hombres que habían estado allí parecieron desaparecer de pronto aprovechando la oscuridad.
Regresaron para un memorable bis. Primero sonó Thunder on the mountainModern times. A esas alturas del concierto hacía ya un rato que Dylan había aclarado algo su voz y la banda seguía funcionando como un reloj. Fue uno de los momentos de la noche.
A continuación Dylan volvió a desmentir su leyenda y se dirigió al público -"Gracias, amigos", dijo en inglés-, para presentar después a sus colaboradores, tan austeros en las formas como su jefe. Luego llenó el último vaso de la noche con Like a rolling stone, con el público cantándola en su versión original y Dylan en otra nueva.
Franz Ferdinand anticipan su nuevo álbum
Los escoceses Franz Ferdinand tomaron el relevo de Dylan en el escenario de Rock in Rio. El cuarteto escocés anticipó ante el público del festival parte de su nuevo disco, qe no verá la luz hasta 2009, en un concierto que comenzó más tarde de lo previsto debido al retraso originado por Bob Dylan.
Era evidente que no actuaba ante su público objetivo, pero Franz Fernidand descargó la artillería pesada de su corta pero fructífera discografía ante los 40.000 asistentes de la última jornada del festival, muy inferiores en número a los de las dos días anteriores.
La banda liderada por Alex Kapranos, que toma su nombre del emperador austro-húngaro cuyo asesinato originó la Primera Guerra Mundial, invadió Europa en el 2004 con los ritmos marciales de su tema Take me out, y se ha convertido en este tiempo en un referente de modernidad por obra y gracia de Dior, y del que era su diseñador estrella, Hedi Slimane.
Y el emperador Kapranos arengó a sus súbditos con auténticas soflamas musicales de sobra conocidas como Do you want to? o The dark of the Matinée.
Escuchando uno de sus nuevos temas, Katherine kiss me, podría parecer que Franz Ferdinand se empeñan en seguir siendo los mismos de siempre, aquellos que lograron demostrar que se puede bailar sobre la pista a golpe de riffs, aunque la fórmula ya no suene tan fresca como antes.
Mucho más atractiva resulta Turn it on, de personalidad seductora e infecciosa que sirve al cantante Alex Kapranos para seguir alimentando las comparaciones con Brian Ferry y con la que cerraron Franz Ferdinand este recital junto a la incendiaria This fire.
Cierre de fiesta con Lenny Kravitz
Tras unas gafas negras y pañuelo al cuello, Lenny Kravitz no se resistió a dar muestras de su controvertida personalidad en este cierre de fiesta y, tras el conocido Always on the run, uno de los primeros temas del concierto, paró la actuación -televisada- por un "humo" que le llegaba al escenario y que le estaba "matando" la garganta.
Volvió a trenzarla con un "lo siento, pero quiero daros lo mejor de mi" y, ya sin gafas, fue repasando clásicos de su discografía como Field of Joy, Love, love, love y American woman, con las que no falló a la hora de predicar el amor como única clave para solucionar los problemas mundiales.
También dejó tiempo el compositor y multiinstrumentista para canciones de sus trabajos más recientes, como I'll be waiting, perteneciente a su último It is time for a love revolution, disco con el que actualmente está en gira.
El neoyorquino cerró el show, en el que en todo momento lució una estética cuidadosamente espontánea, con Fly away, Let love rule y el tema Are you gonna go my way, que dio nombre a uno de sus trabajos más exitosos de principios de los noventa.
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El esperado Bob Dylan ha convencido con un concierto impecable a sus seguidores en Rock in Rio. Dylan exhibió el repertorio de sus aclamados últimos álbumes y recreó algunos de sus clásicos en nuevas versiones irreconocibles.- MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
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