Jueves, 26/11/2009

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Faraón entre las 'vedettes'

Jackson fue el primer icono de la moda en la era de las audiencias planetarias

EUGENIA DE LA TORRIENTE - Madrid - 27/06/2009

 
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He aquí un tipo que entendió lo que vale un buen vestuario. Dentro y fuera del escenario, abrazó una imagen diseñada a la exagerada medida de sus delirios. Y a la medida de los nuestros. Por eso, Michael Jackson fue una figura tan capital para la moda de los años ochenta como lo fue para la música. Más que un icono del estilo, un símbolo de su poder. Muchos antes habían descubierto el potente adhesivo en la memoria colectiva que supone un atuendo llamativo: era casi una asignatura obligatoria en la academia Motown y su futuro suegro, Elvis Presley, perfeccionó la técnica hasta la caricatura. Pero él fue el primer icono de moda de la sociedad globalizada, gentileza de la cadena MTV. Es decir, inició la era de las audiencias planetarias e inmediatas. Y sufrió su voracidad.

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Desde el guante cubierto de brillantes, hasta las chaquetas militares adornadas con sensibilidad de vedette, pasando por los calcetines blancos con mocasines y sombrero negro y, por supuesto, por esa chaqueta de cuero rojo cubierta de polvo de ultratumba, Jackson nos regaló una impagable sucesión de estampas imposibles. Postales de un mundo de fantasía en el que no sólo era el rey. También vestía como tal. O como el maharajá de una fábula febril, el sumo sacerdote de una liturgia eléctrica, el imaginario faraón de una tierra de majorettes. Michael Bush y Dennis Tompkins, diseñadores responsables de muchos de sus hitos, explicaban en 2005 que las directrices que recibían de él eran simples: "Esto es lo que el mundo está llevando. Superadlo".

Príncipe del maximalismo estético de los años ochenta, en sus constantes reinvenciones se observan dos constantes: el terco quiebro marcial y el bulímico apetito por cualquier cosa brillante. Debilidad por lo deslumbrante que hubiera adquirido un matiz cegador en su reencarnación final. Para esa gira que ya nunca veremos, se habían diseñado trajes incrustados con más de 300.000 cristales Swarovski, en 40 tamaños y 27 colores. Es ridículo asignarle a la moda un papel de oráculo, pero aun así es justo reconocer que en esta ocasión alguna secreta intuición ha hecho que la industria se vuelva hacia el ídolo caído y le reconozca su importancia justo a tiempo. Abundan los homenajes a su imposible mezcla de lo marcial y lo cabaretero en las colecciones de esta temporada de diseñadores como Christophe Decarnin, Marc Jacobs o Ricardo Tisci. Los que crecieron con Jackson en la retina.Eran constantes su quiebro marcial y su bulímico apetito por todo lo brillante


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Jackson, durante un 'show' en 1996
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Jackson, durante un show en la ciudad de Bandar Seri Begawan, en Brunei. Verano de 1996.- REUTERS

 
 
 
 
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