Muere el bailaor Mario Maya
El también coreografo y compositor recibió el Premio Nacional de Danza en 1992
El bailaor, compositor y coreógrafo de flamenco Mario Maya Fajardo (Córdoba, 1937) ha fallecido este sábado en su domicilio de Sevilla tras una larga enfermedad, según han confirmado fuentes de la Bienal de Flamenco de la ciudad hispalense.
La capilla ardiente del genial bailaor ha quedado instalada desde las tres de la tarde en el Ayuntamiento de Sevilla. El funeral por él tendrá lugar este domingo en el cementerio de San Fernando de la capital andaluza.
Mario Maya, padre de la también bailaora Belén Maya, obtuvo la Medalla de Oro de Andalucía en 1986 y tres años antes fundó el Centro de Actividades Mario Maya, en Sevilla, para la enseñanza del baile flamenco, danza clásica y de jazz. Además, ha realizado grabaciones en disco, dos cortometrajes y una película.
Aunque nacido en Córdoba, se inició en su arte en las cuevas del Sacromonte granadino bailando para los turistas, y fue acompañante de Manolo Caracol y componente del ballet español de Pilar López. Entre sus espectáculos más destacados se cuentan Ceremonial (1974), Camelamos naquerar (1976), Ay! jondo (1977), Amargo (1986) o El amor brujo (1987); con los que realizó giras nacionales e internacionales.
Premio Nacional de Danza
La pintora inglesa Josette Jones le hizo un retrato al óleo, con el que obtuvo en un concurso un premio, cuyo importe de 200.000 pesetas le envió desde Londres, para que estudiara en Madrid. Ya en la capital, en 1955, Maya frecuentó el madrileño Colmao Villa Rosa e ingresó en el cuadro del Tablao Zambra, junto a Rosa Durán, Pericón de Cádiz, Perico el de Lunar, Rafael Romero, Juan Varea, El Culata y otros destacados intérpretes.
Desde 1956 hasta 1958 perteneció al ballet de Pilar López y en 1959 se incorporó al tablao madrileño El Corral de la Morería, para formar pareja con La Chunga. En 1965 se trasladó a Nueva York, donde al año siguiente ofreció su primer concierto, tras el cual fue contratado por la Columbia Artist Management, y desarrolló una gran actividad de recitales.
Fue a partir de los años 70, de nuevo en España, cuando le llovieron los premios, en Jerez, Valladolid o Córdoba. El Minsiterio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Danza en 1992.

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