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Paul Preston asegura que Franco amansó a la Falange y que se mofaba de ella

M. A. - San Lorenzo de El Escorial - 02/07/2002

 
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El hispanista Paul Preston, que dirige el curso La España de los años cuarenta en los Cursos de Verano de El Escorial, habló ayer del proceso por el que Franco 'amansó' a la Falange. Según Preston, Franco solía referirse a la Falange con frases como 'los falangistas no son más que chulos de algarada' y se mofaba de ellos diciendo: 'El Movimiento es la claqué que me acompaña en mis viajes por España'. 'Franco no creyó en su propia legitimidad y la despreciaba olímpicamente', apuntó el historiador.

En 1937, Franco asumió el mando de todos los grupos políticos de la zona nacionalista -falangistas, carlistas y monárquicos- y unió sus fuerzas en un solo partido, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. De este modo, 'la Falange aceptó a Franco como su jefe nacional y diluyó sus ambiciones ideológicas para evitar conflictos con la Iglesia católica'.

Pero la rivalidad entre las facciones de los militares y de los falangistas era un hecho y fue minando el poder de los segundos. 'Hasta la caída de Hitler, el tono ideológico del régimen fue obra de la Falange. Esto fue un reflejo de la circunstancia externa del éxito alemán. Para el mundo exterior, Falange y franquismo fueron consustanciales, pero esta idea era ilusoria aunque comprensible', dijo Preston.

La Falange proporcionaba la estructura, el nombre, el vocabulario y los mecanismos de propaganda del partido único, pero su poder siempre fue débil y nunca pudo igualarse a los nazis alemanes o a los fascistas italianos. 'La Falange no había conquistado el Estado como consecuencia de sus propios esfuerzos, sino que había cabalgado hacia el poder montada en el caballo militar. Y perdió su dinamismo autónomo cuando pasó a ser parte de la estructura burocrática del nuevo Estado', añadió el historiador. Aun así, a Franco no le interesó abandonar la Falange, porque, como concluyó Preston, 'no veía ninguna ventaja en deshacer una organización que, domada ya desde hace tiempo, le suministraba el apoyo ferviente de miles de aduladores'.


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