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REPORTAJE

¡Viva el rey! ¡Abajo el imperio!

¿Libertadores épicos o estereotipados? - Una oleada de libros indaga en el proceso de las independencias latinoamericanas en su bicentenario

JOSÉ MIGUEL LARRAYA - Madrid - 02/02/2010

 
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"La desaparición del imperio español, si se parece a algo, es al fin del imperio soviético en 1989", afirma Manuel Lucena Giraldo, autor de Naciones rebeldes (Taurus). "Se deshizo desde el centro a la periferia". Doctor en Historia, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y profesor visitante en Harvard, Lucena Giraldo es uno de los muchos especialistas que fijan en estos tiempos su interés en el proceso libertador de Latinoamérica. La ocasión editorial lo merece.

Lucena Giraldo: "El proceso se parece al fin del imperio soviético"

Simón Bolívar es protagonista de 'Los libertadores', de Robert Harvey

La revolución cumple 200 años. Concretamente, el 19 de abril, aniversario de la creación de la Junta Suprema de Caracas, fecha señalada por la mayoría de los historiadores como el arranque de un proceso que culminaría 14 años después en el campo de batalla de Ayacucho, Perú, y que puso fin a la presencia de la monarquía española en el continente americano. Naciones rebeldes es una de las aportaciones más lúcidas de cuantas inundan las librerías. Una lista que incluye un clásico de la literatura histórica británica, Los libertadores, de Robert Harvey (RBA).

El libro de Harvey se centra en las biografías de siete personajes que tuvieron papeles importantes en las luchas por la independencia: Simón Bolívar, que soñó con una América unida; el precursor, conspirador y revolucionario Francisco de Miranda; el héroe argentino José San Martín; el prócer chileno Bernardo O'Higgins; el emperador mexicano Agustín de Iturbide; el rey de Brasil Pedro I; y Thomas Cochrane, almirante, aventurero y héroe en Chile y Brasil. Son más de 500 páginas de prosa brillante y amena.

Una estructura que recuerda a la obra del cubano Rafael Rojas Repúblicas de aire (Taurus), que se alzó con el I Premio de Ensayo Isabel Polanco con un inspirado retrato de los primeros republicanos del continente. Una mirada más en profundidad sobre el proceso es lo que ofrece Las independencias de América (Catarata), de Manuel Chust e Ivana Frasquet. O el libro de Lucena Giraldo, que se refiere al derrumbe del Antiguo Régimen por la invasión napoleónica y al surgimiento del liberalismo que nació en las Cortes de Cádiz y se extendió por buena parte de América.

Manuel Chust, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Jaume I de Castellón, abunda en esa corriente de la historiografía que ha abierto un debate sobre la supuesta inevitabilidad de las independencias, que valora los aportes de la historia económica y social y procura el "desmonte del culto a los héroes".

Y culto a esas heroicidades es lo que inspira Los libertadores, de Harvey, autor de un buen número de biografías y ensayos de historia militar y política. Su espléndida narración de la lucha por la independencia desde 1810 a 1830 tiene como protagonista indiscutible a Simón Bolívar. Su audacia militar, pese a su falta de experiencia previa, su visión estratégica y su brillante pluma quedan bien reflejadas en el libro. Tres personajes le acompañan en esta gran aventura: Francisco de Miranda, venezolano como él, militar español, agente inglés, revolucionario en Francia, y el gran animador de la lucha por la independencia. El argentino José de San Martín, oficial español que combatió a los franceses en Bailén y que después creó el ejército de los Andes, clave en la independencia de Argentina, Chile y Perú. Y Bernardo O'Higgins, hijo de un militar irlandés que sirvió al servicio de la Corona española, fue virrey de Perú y padre de la patria en Chile.

En ese cuadro de audaces conspiradores, siempre auspiciados discreta o explícitamente por la Corona británica, no podía faltar un marino como Thomas Cochrane, capitán de navío, tan valiente como turbio en su peripecia vital, cuya leyenda sólo es superada, en esa época, por la de Horatio Nelson. Los dos restantes libertadores son de un perfil diferente: Pedro de Braganza, rey de Brasil, el más "insólito", el único que pertenecía a una familia real, y el general Agustín de Iturbide, que proclamó la independencia sin disparar un tiro, relegado hoy en la memoria mexicana en favor del cura Hidalgo, que el 16 de septiembre de 1810 enarboló un estandarte con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, en el que se leía: "Viva la religión. Viva nuestra madre santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno". Fue llamado el Grito de Dolores, que se celebra como el inicio de la independencia.

Pero el problema de los relatos épicos es la tendencia a establecer estereotipos. Manuel Lucena Giraldo, en Naciones rebeldes, que figuró entre los libros de historia del año en el The Times Literary Supplement, señala que los relatos dedicados a edificar una mitología nacional son una versión de las élites blanca y criolla. "Los peninsulares, malos, rencorosos y avariciosos, agravian a los americanos, buenos y virtuosos", sería el estereotipo más convencional, versión de la leyenda negra española.

En su ensayo destaca que el optimismo que animó el cambio político frente a la crisis del imperio español tiene actualidad. "Si se intentan superar los sólidos lugares comunes que cimientan el excepcionalismo latinoamericano, centrado en la idea del fracaso permanente frente al éxito de Estados Unidos, Europa y demás primeros mundos, el mensaje del bicentenario radica en que existe un nuevo futuro posible, porque así ocurrió en el pasado".

Los procesos revolucionarios de esa época, según Manuel Chust, van a afectar a las monarquías absolutistas y las van a abocar a su disolución. Por ello, Lucena Giraldo no comparte la opinión de una política venezolana de que España no tiene nada que decir en el bicentenario: "Los españoles tienen algo que decir porque de ese imperio venimos 22 repúblicas latinoamericanas y una monarquía parlamentaria europea, que es España".

Mapa para dos siglos de historia

- Los libertadores, de Robert Harvey (RBA).

- Las independencias de América Latina, de M. Chust e I. Frasquet (Catarata).

- Las repúblicas de aire, de Rafael Rojas (Taurus).

- Naciones rebeldes, de M. Lucena Giraldo (Taurus).


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Comentarios - 101

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  • 101

    Civilizando a America - 03-02-2010 - 10:35:56h

    Fíjese bien Sra. Vespuccia que en las Américas aprendimos muy bien las lecciones que nos dio España. Al indio y a su cultura hay que exterminarlos y acabarlos, si algo de su cultura sobrevive o se muestra avergüénzate de ello. Continúa la labor cristianizadora hasta el punto donde todo recuerdo de su religión autóctona desaparezca. Al ciudadano negro pues aplícale el mismo métodoese llamado Hispanidad. Con lo que respecta a su idioma nativo pues ni te preocupes de eso no quedara ni vestigio, total son unos salvajes. Si tiene usted razón, Madre Vespuccia, tristemente no somos tan diferentes los americanos de los españoles. Como que aprendimos muy bien la lección esa llamada Civilización.

  • 100

    Para Vespuccia que esta harta - 03-02-2010 - 10:07:53h

    Para Madre Vespuccia leí su comentario y muchos otros y capto en ellos que los españoles de nuestros días parecería que buscan zafarse de cualquier responsabilidad de lo ocurrido en las Américas utilizando argumentos como declara usted que no fueron sus abuelos los perpetradores del genocidio americano sino los blancos criollos, o este otro argumento que los fracasos en Latinoamérica son responsabilidad única y exclusivamente de los americanos. Algo de verdad tiene sus palabras, pero olvida que el desastre este que son las sociedades americanas lo dejasteis instaurado vosotros con todos sus racismos, atropellos a las libertades civiles y mas. Todo esto es en gran parte la triste herencia que dejo el horrendo sistema colonial español en las Américas. Que si el genocidio hacia las poblaciones indígenas continúo después de las emancipaciones americanas de la metrópoli, es en cierta manera la continuación de los parámetros culturales que dejasteis bien fundamentados con la llamada "Hispanidad." Finaliza usted su comentario diciendo que esta harta de los reclamos por parte de los americanos al respecto, pues bien irónico pues imagínese usted la hartura de mas de 400 años que llevamos los americanos.

  • 99

    Madre Vespuccia - 03-02-2010 - 06:10:15h

    Los españoles que oprimieron y diezmaron a los indios serán tus abuelos; que los míos se quedaron en Castilla. Los que lucharon contra el "yugo" español no fueron los indios (a quienes hasta hoy no habéis permitido ni revolución ni independencia, y siguen aún más puteados que en tiempos coloniales), sino criollos o españoles americanos resentidos de que Madrid no les diera cargos con los que lucrarse a ellos, sino a peninsulares; sencillamemnte, una lucha de clases en términos marxistas. --Así que menos despotricar contra la España presente, pedazo de paleto. Y otra cosa: ya han pasado 200 años, así que deja tamnbién de servirles droga y sicarios a los EE.UU, y de lamerles las botas en todo, y ponte a trabajar por la verdadera industria, independencia y grandeza de tu patria, si es que de verdad te importa. Harta me ténéis, harta, usando el mismo discurso que los ingleses le vendieron a Bolívar, aquel resentido mestizo, el que inicia la historia de la deuda latinoamericana comprándoles pertrechos de guerra a la gringada inglesa.

  • 98

    Santiago 2 - 03-02-2010 - 05:20:44h

    Muy de acuerdo con 97, y 93 una pèsima visión de lo que es el imperialismo, crees que los pueblos que fueron exterminados estuvieron felices de conocer la Guitarra? En Chile, el pueblo mapuche sigue peleando, pues es el único pueblo que la corona no pudo doblegar y el estado Chileno (de la Elite Libertadora) se formó alrededor de ellos, yo al igual que la mayoría de los Chilenos soy mestizo, descendiente Criollo, pero que me dicen de los pueblos originarios? Pueden ellos decir gracias España??

  • 97

    Santiago - 03-02-2010 - 03:41:49h

    Da mucha pena leer los comentarios a noticias como ésta. Normalmente hay gente que tiene ganas de hablar y presenta las cosas como son: la historia no es toda negra o toda blanca. Los que han estudiado la historia de Iberoamérica (o Latinoamérica, qué más da a estas alturas como quieran llamarla), saben que ni los pueblos indígenas eran esas comunidades idealizadas que algunas corrientes quisieron vender, ni la conquista esa hazaña de un puñado de valientes. Los libertadores no eran más que parte de las elites criollas dominantes; los descendientes directos de españoles, de familias que nunca se mezclaron con las poblaciones nativas. Esos mismos libertadores, siguieron después de la independencia borrando del mapa a los pueblos nativos (por ejemplo en Chile). Los mestizos (la mayoría de la población, mezcla de españoles y nativos) eran lo que diríamos la masa prescindible, los peones al servicio de las elites dominantes. De los nativos, mejor ni hablamos, porque ni Bolívar, ni San Martín, ni ningún otro de los %u201Chéroes%u201D de la independencia los tuvieron en cuenta, ni existían para ellos. Pero hoy en día, los lazos que nos unen a portugueses y españoles con los latinoamericanos son mucho más fuertes de lo que demagogos por ambos lados, quieren hacernos pensar. Aunque les fastidie a muchos de mis compatriotas españoles, la vida cotidiana y las costumbres en Madrid o Sevilla, es más parecida a la de Quito, Lima, México DF, o Buenos Aires, que en Bruselas o Hamburgo. Aunque les fastidie a muchos en el continente americano, los españoles no son ese monstruo opresor culpable de sus males actuales.

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