La biblioteca digital europea, víctima de su propio éxito
El éxito de Europeana, la biblioteca virtual europea (www.europeana.eu) inaugurada el jueves, ha superado tan desmesuradamente las expectativas que no ha podido con la demanda. Abrió y se hundió el mismo día y ha cerrado hasta mediados de diciembre para volver entonces con un sistema más potente capaz de gestionar todas las visitas. España, uno de los países de la Unión Europea que menos objetos aporta a Europeana, fue el tercer demandante de información.
El sitio fue inaugurado por todo lo alto en Bruselas por el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, en presencia de los ministros de Cultura de los Veintisiete. Y tenían razón en que Europeana responde a una necesidad de los europeos: la Comisión reconoció ayer que la demanda triplicó los cinco millones de consultas a la hora previstas por los expertos.
Consultar Europeana resultó un calvario el pasado jueves, con una caída ya a las 11 de la mañana. Una duplicación de la capacidad de los servidores no evitó otra caída vespertina. Al final y tras intensas consultas, por la noche se decidió cerrar y volver "con una mejora seria de la capacidad de los ordenadores (...) a mediados de diciembre", según la Comisión.
Dos millones de 'clics'
Europeana ofrecía en esta su primera versión más de dos millones de objetos -manus-critos de Mozart, cuadros de Vermeer, originales de Bau-delaire- procedentes de museos, archivos, bibliotecas, incluidos sonidos e imágenes, de los distintos países de la UE en muy desigual medida. El 52% procedían de Francia, con otro 20% repartido a partes iguales entre Reino Unido y Holanda. La cultura española estaba representada por un paupérrimo 1,4% de los fondos, según Europeana. El Museo del Prado, por ejemplo, no tenía presencia en la versión que se hundió por exceso de demanda.
Un comunicado del Ministerio de Cultura atribuyó la espectacular falta de presencia en Europeana de una de las grandes culturas mundiales, transmitida por una de las lenguas más habladas del mundo, en que por "tratarse de un periodo de pruebas hay sólo 2.500 objetos volcados".
Esos cálculos del Gobierno español reducen a la décima parte la propia contabilidad de Europeana.
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