15/11/1998
Once años después del enorme éxito crítico y comercial que supuso La hoguera de las vanidades, el escritor norteamericano Tom Wolfe vuelve a publicar una novela, Todo un hombre. La obra, que acaba de llegar a las librerías de su país en una primera edición de 1.200.000 ejemplares (a España llegará el año que viene con Ediciones B), ha logrado, cuatro semanas antes de ser puesta a la venta, ser seleccionada para el Premio Nacional de Literatura de 1998 de Estados Unidos. Tras montones de borradores desechados, esta obra, que arranca en una hacienda ficticia del Estado de Georgia, ya ha sido definida como mejor que aquella que le dio la fama.
Tom Wolfe fue lanzador de béisbol con el equipo de la Universidad Washington and Lee, y asegura que, si hubiera tenido la calidad suficiente para ser profesional, probablemente no se habría hecho escritor. Pero desde entonces, aparte del squash, se ha conformado con seguir los deportes como espectador. "Nunca he jugado al golf ni al tenis, y el dinero que no he dedicado a esas aficiones me lo he gastado en ropa".Dice que tiene "treinta o cuarenta trajes, supongo", y cuando considera que ha tenido un buen día de trabajo su recompensa es ir a ver a su sastre para hablar de nuevas ideas.
"Cuando tengo que rellenar impresos donde me preguntan mis aficiones, siempre escribo "ver escaparates". Me encantaría poder decir que es el ala delta, o el puenting, pero lo que me gusta es ir de tiendas".
Dada su dedicación al trabajo por encima de la diversión, lo normal es que Wolfe regrese a su mesa -un mueble de caoba hecho a medida, que oculta todo tipo de dispositivos electrónicos como, por ejemplo, un sacapuntas- y su máquina de escribir Underwood, y se disponga a empezar otro libro. De hecho, tiene dos previstos. Uno es una novela sobre la educación en la Norteamérica contemporánea. El segundo es de no ficción, y va a tratar de categorías sociales.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto