CATALINA SERRA - Barcelona - 11/06/2010
Nada de dar lecciones: el jurado de los Premios FAD de arquitectura de este año ha optado por mostrar los mejores ejemplos de la diversidad que, a su juicio, domina el panorama ibérico. "Sería una impostura por nuestra parte juzgar la arquitectura actual en España y Portugal con un registro de unidad lingüística o formal que no existe en este momento", señala el arquitecto Jordi Garcés, presidente del jurado. "Es una selección hecha desde el eclecticismo, que no el escepticismo, procurando que haya una visión abierta en la que hemos tenido como referentes la curiosidad y simpatía por las obras con el ánimo de admirar todo lo que se pueda admirar; la severidad se la dejamos a los críticos aunque tampoco creo que sea ésta la actitud más constructiva porque lo que deberían hacer es abrir puertas y señalar lo bueno de lo que se produce más que imponer unas líneas determinadas.
Con estas premisas, las 20 obras que han resultado finalistas entre las 541 presentadas son, efectivamente, muy eclécticas. El contraste, por ejemplo, entre la geométrica vivienda casi minimalista de Iñaqui Carnicero, Ignacio Vidal y Alejandro Virseda en Torrelodones (Madrid) con la hedonista propuesta por módulos de Andrés Jaque en San José (Ibiza) es buen reflejo de esta diversidad de opciones. También hay dos museos (el Arqueológico de Álava, de Francisco Mangado, y el de Can Framis, de Jordi Badia), dos centros educativos (el IES Rafal de Alicante, de Francisco Leiva, y la Escuela Elisabeth en Salou, de Manuel Brullet y Alfonso de Luna), dos edificios de vivienda pública (uno de Blancha Lleó en Madrid y otro de Luis Rojo y Begoña Fernández-Shaw en Ciudad Real) y un edificio polivalente, el Centro de Tecnificación de Actividades Físico-Deportivas y de Ocio en Cáceres, de José María Sánchez.
Destacan también los finalistas en espacio público, con el multipremiado paseo marítimo de Benidorm, de Carles Ferrater; la explanada entre catedrales de Cádiz, de Alberto Campo Baeza, y la recuperación del Llobregat, de Batlle y Roig.
El único fallo que se conoció ayer es el del premio de pensamiento y crítica, que recayó en el arquitecto Moisés Puente, editor de Gustavo Gili y de la revista por su "amplio, polifacético y riguroso trabajo" en diferentes publicaciones, entre ellas el libro Alejandro de la Sota, que ha editado Caja de Arquitectos. El resto de los galardones se darán a conocer el 7 de octubre.
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Jurado: "El conjunto de viviendas tiene una intensidad excepcional en la organización volumétrica, que dota al interior de manzana de una alta calidad espacial. Este espacio del interior de manzana, alimentado por locales en planta baja y por espacios colectivos en altura vinculados cada uno de ellos a cuatro viviendas a las que se accede desde un zaguán exterior, posibilita un gran sentimiento de colectividad. En las viviendas se refuerza, con la distribución, la privacidad y el aislamiento acústico. Es destacable también la innovación en el sistema constructivo."- FRANCISCO LEIVA
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