RODRIGO CARRIZO COUTO - Lausana - 08/04/2008
La foto apabulla. Representa algo de lo que apenas se han podido ver imágenes. Es una mano arrancada tirada en el suelo, de la que cuelgan tiras de carne y trozos de hueso. La mano es, sencillamente, un resto humano fotografiado por Todd Maisel el 11 de septiembre tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. La perturbadora imagen fue publicada por el New York Daily News, rompiendo un tabú no escrito que prohibía mostrar a víctimas del mayor ataque terrorista perpetrado en suelo estadounidense.
Omayra Sanchez, Armero, Colombie (1985). “La foto que dió la vuelta al mundo en 1985 de la niña Omayra en agonía tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz, en Colombia. Según su autor, Frank Fournier “es un testimonio del dolor humano y la impotencia”.- Frank Fournier / Contact Press Images






Sexo, religión y terrorismo son las principales fuentes de controversia
La mano de Maisel provocó un escándalo mayúsculo y planteó la siguiente pregunta, y el consiguiente debate: ¿por qué no se puede mostrar a los muertos? Según su autor, la respuesta es: "Para no revivir los fantasmas de la guerra de Vietnam".
A esa imagen se suman las fotos anónimas de torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, que hicieron perder toda credibilidad moral a la Administración de George W. Bush. Ambas son buenos ejemplos del dilema que explora Controversias, la exposición recién abierta en el Museo del Elíseo de Lausana.
A través de las 80 fotografías seleccionadas por el comisario Daniel Girardin para esta muestra, subtitulada Una historia ética y jurídica de la fotografía, se intenta dar respuesta a complicadas preguntas que no siempre acarrean evidentes respuestas. Pero una conclusión a la que el visitante llega rápidamente es que uno de los temas más polémicos es, y ha sido siempre, el sexo. Para muestra, la fotografía de Brooke Shields desnuda a los 10 años en una bañera. Su autor, Garry Gross, que ha acudido a Lausana para la inauguración de la exposición, comentó: "Sencillamente, son fotos que hoy no podrían hacerse".
Su vida se convirtió en un quebradero de cabeza cuando la célebre actriz interpuso contra él una demanda para impedir la utilización de dicha sesión. Todo desembocó en un juicio que el veterano fotógrafo ganó, pero que casi le lleva a la ruina.
Pero la historia de la polémica y los juicios parece ser vieja como la fotografía misma. La exposición recuerda que, ya en 1840, el pionero Hippolyte Bayard tuvo que presentarse en los tribunales para defender la autoría de los novedosos tirajes en papel contra el omnipresente daguerrotipo usado en la época.
O Napoleon Sarony, quien en 1882 tuvo que defender sus derechos de autor sobre unos retratos de Oscar Wilde comercializados a escala industrial y de los que nunca vio un centavo. La justicia de Estados Unidos reconoció que las fotos eran "el fruto de un trabajo intelectual" y accedió a reconocer su autoría. Dicho veredicto sentó jurisprudencia e hizo historia, al hacer posible que los fotógrafos pudieran cobrar por su trabajo.
Otro campo polémico es el de la religión. En Lausana se presentan las provocadoras series para Benetton realizadas por el muy controvertido Oliviero Toscani, entre ellas el célebre beso entre un cura y una monja, cuya distribución fue prohibida en Italia bajo presiones del Vaticano y retirada en Francia.
Lausana acoge también el inquietante universo fotográfico de Andrés Serrano en torno a los fluidos corporales, que incluye un Cristo crucificado sumergido en orines. Esta imagen provocó, en 1989, que las autoridades de EE UU revisaran la ley sobre subvenciones culturales.
La exposición no tiene, según su comisario, vocación alguna de provocación. Girardin explicó que su principal interés consiste "en constatar cómo la tolerancia cambia con el tiempo". Para montar la muestra fueron necesarios cuatro años de gestiones y la colaboración de un gabinete de abogados especializado en derecho de imagen para defenderse ante las posibles implicaciones judiciales. De hecho, la muestra está prohibida a menores de 16 años.
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- 08-04-2008Página 1 de 4
20
Natxo
( http://dailyflava.blogspot.com )
- 08-04-2008 - 20:53:51h
Una imagen dura no es malo enseñarla, con preaviso, si se utiliza como información o como protesta. Cuando el morbo se introduce de alguna forma por los periodistas, ahí es cuando hacen daño y ahí es donde yo me replantearía la ética profesional periodística. Una foto es esencial en una noticia. Poner una imagen es imprescindible, pero no todo. Para llegar al todo necesitamos que esa imagen se deje de sensacionalismos y lo que pretenda sea dar una visión veraz y crítica en su caso.
19
kiko
( http://www.imagenenaccion.org )
- 08-04-2008 - 20:24:28h
Pienso que la realidad es la realidad y una fotografía es un extracto de esa realidad. Mientras lo que se muestre no sea hecho de mala fe y no lleve a engaño sobre la situación a retratar no le veo gran problema a mostrar lo que se muestra.
18
elisa
- 08-04-2008 - 20:11:10h
Para mí, no es arte sacarle una foto a una niña agonizando. Siendo generosa, puedo admitir que sea válido denuncia, como periodismo, aunque probablemente el autor de la foto esté cobrando royalties por esta exposición (para mí una inmoralidad en este caso concreto de la pobre Omayra, se está lucrando a costa de su desgracia) para mí el arte es otra cosa bastante más noble. No quisiera ser retratada así, ni yo ni uno de los míos. Y no sería capaz de derrochar tiempo en sacar esa foto mientras una niña pequeña se muere delante de mis ojos. Yo no creo que se deba censurar más que con la propia indiferencia de cada uno. No seré yo quien acuda a ver esas fotos.
17
nadia
- 08-04-2008 - 19:58:05h
A mi es que hay cosas que se me escapan, la verdad. Una cosa es enseñar la realidad, que no, que no queremos mirar para otro lado, tampoco queremos ser políticamente correctos, y es más, hasta me puede dar lo mismo el trabajo de estos fotógrafos, rechazamos la hipocresía del mirar de reojo, pero a mi la foto de Brooke Shields me parece, además de extraña e innecesaria, una metáfora del trabajo del fotógrafo actual: prostitución a cambio de sucio dinero. Si hay algo más, vamos, enseñádnoslo, si hay un mensaje oculto, una crítica, hacedlo mejor, pero no, ese es el problema del arte actual, que es facilón, comercial, y con una especie de halo intelectualoide que sólo, y ni tan sólo, entiende el mismo creador, porque no hay tal mensaje. Entonces no hay nada sobre lo que reflexionar. Sólo preguntarse ¿Por qué?.
16
Roman
( http://dondeestahoudini.blogspot.com/ )
- 08-04-2008 - 18:42:55h
¿qué la estética es la base del arte? ¿esa frase de que mal libro la sacas? el arte es arte y lo que lo hace arte es el que unos lo vean como una porquería y otros lo encumbren a lo más alto. Puede que la víscera sea lo fácil muchas veces, pero también hay veces que es lo único que parece ser útil para denunciar situaciones como las vividas en países como el Congo, Sierra Leona.. o en sitios tan de actualidad como en China, que por no llegar allí no llegan ni imágenes de lo que pasa en el Tibet si no lo que quiere el Gobierno chino que se entere el pueblo.
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