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ANÁLISIS

¿Qué hay ahí dentro?

JOSÉ ANTONIO MILLÁN 10/02/2009

 
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Los libros, reconozcámoslo, son especiales. No se trata sólo de leer, ¡qué va! La cosa va de hojearlos, comprarlos, exhibirlos, coleccionarlos, prestarlos, a veces recuperarlos y (sí) olerlos. Un especialista en aromas -¿recuerdan El perfume?- ha reconocido setenta componentes en el típico "olor a libro viejo".

Hasta tal extremo son especiales que mucha gente se autodefinirá como "amante de los libros", es decir, amante de ese determinado soporte de lectura, mientras que no abundan los "amantes de los CD", sino en todo caso de la música...

Pues bien: ¿por qué íbamos a prescindir de este objeto antiguo y acreditado? O mejor dicho, ¿a cambio de qué? Para abandonar ese "conjunto de muchas hojas de papel que, encuadernadas, forman un volumen" a favor de un artefacto electrónico puede haber razones económicas, físicas, ecológicas, de moda o existenciales. Por ejemplo: ¿quiere usted ir cargado con todos los libros que leerá en estas vacaciones, o prefiere que vayan en la memoria de un aparato que va a pesar lo mismo con o sin ellos? O bien: ¿quiere usted leer alguno de los siete mil libros que sirve su librería, o prefiere escoger entre el millón y medio que Google ofrece en Estados Unidos?

Pero en realidad nos estamos alejando de nuestro propósito: un libro no es sólo algo que se lee, sino un artefacto que emite nuestras opiniones hacia el exterior (y por eso en la sociedad japonesa las cubiertas se velan sistemáticamente con forros).

Nuestros libros, alineados en casa o tras la mesa del despacho, transmiten mensajes a nuestros visitantes ocasionales o a nuestros clientes, y no hay político, al menos desde Hitler, que no se fotografíe delante de su biblioteca. ¿Qué vamos a hacer si triunfa el lector de libros electrónicos?, ¿imprimir y pegar el directorio en la pared?

Releo estas palabras en la pantalla de mi ordenador, y sé que muchos lectores las leerán allí también. ¿Estamos optando por abundancia en vez de selección, inmediatez en vez de comunicación, portabilidad a cambio de perduración? El indudable atractivo del gadget ¿ganará la partida al objeto en el que se anudan tantas prácticas de nuestra sociedad?

Ahí estamos...

José Antonio Millán es escritor y acaba de coordinar el informe La lectura en España.

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Comentarios - 70

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  • 70

    Valentín Pérez ( http://bitacora.librosdelminotauro.com ) - 10-02-2009 - 20:36:54h

    Es curioso, pero hace un tiempo que hay una tendencia a recuperar los vinilos, no es solo que se vuelvan a vender reproductores (eso sí, con enganche usb para el ordenador) sino que incluso hay discográficas y músicos que editan en vinilo porque lo consideran más fiel a la música que el CD (que por cierto, muchas voces gritan que nos engañaron con ese soporte eterno que no lo es). Con el libro pasará lo mismo, durante un tiempo nos deslumbraremos con el lector electrónico, y pasado el tiempo, probablemente volvamos a nuestra biblioteca guardada en cajas en el trastero para volver a leer en papel que es lo que de verdad nos gusta... , aunque el lector electrónico siga en nuestro bolsillo para leer según que cosas, porque desde luego sus ventajas y muchas, las tiene.

  • 69

    Fher73 - 10-02-2009 - 20:13:03h

    Yo tengo un reader de Sony y me encanta, sobretodo el primer año no salía de casa sin él, pero poco a poco volví a los libros de siempre! Es que una cosa no quita la otra!

  • 68

    ikerxaki - 10-02-2009 - 19:56:36h

    yo no me creo que a nadie a quien le guste leer (y le guste de veras) no le aterrorice la idea de que desaparezca el soporte papel.

  • 67

    Rafael - 10-02-2009 - 16:12:42h

    Creo que soy amante de los libros y voraz lector, ademas. Soy poseedor de una amplia biblioteca y, tambien de un libro electronico. Y uno y otra se complementan. en los medios de transporte es mas facil llevar un libro de 200 gramos y medio DIN-A4 que un libro encuadernado y de tamaño "no de bolsillo". Ademas el libro electronico te permite elegir mucho mas rapido que libro te apetece leer en ese momento y cual no. (Leo dos o tres libros a la vez) y eso es imposible con volumenes normales. Ademas, esta la razon de peso de la ecologia y el precio de los libros

  • 66

    Juan - 10-02-2009 - 15:55:02h

    No se puede entender el libro electrónico como una absoluta sustitución del libro tradicional, ni como resultado de una simple moda, sino como un complemento, una herramienta al servicio de los métodos que siempre han estado con nosotros; en ese sentido, el espíritu de este corto artículo de opinión me parece excesivamente tremendista. Soy estudiante, y tener un lector de libros electrónicos me ha cambiado la vida, en especial, por la facilidad de acceso que me da a libros que pueda necesitar en un momento dado. Juzgar a una persona por los libros que aparezcan tras de él/ella en una foto me parece absurdo. Hay que darle más valor al conocimiento que se demuestra con palabras, y no con apariencias. Un saludo

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