ELPAÍS.com/ EFE - Madrid / Estocolmo - 08/10/2009
"Estoy sorprendida y todavía no me lo puedo creer. De momento no puedo decir más", ha dicho Müller en una primera reacción difundida por su editorial alemana Hanser. Ya antes, al recibir la noticia a través del secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, la escritora había dicho que se había quedado muda pero prometió a su interlocutor que recuperaría el habla para el 10 de diciembre, cuando le sea entregado el premio en Estocolmo. El premio a la escritora alemana de origen rumano ha sido anunciado por primera vez en directo a través de YouTube.com.
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Müller (nacida en 1953), es poeta y novelista. Su obra narra la vida en Rumania bajo la tirania del dictador Ceaucescu. El galardón, dotado con cerca de un millón de euros, reconoce en Müller su capacidad para describir "el paisaje de los desposeídos". En España están editadas varias de sus obras, entre otras En tierras bajas y El hombre es un gran faisán en el mundo (ambas en Siruela), La bestia del corazón (Mondadori) y La piel del zorro (Plaza&Janés).
La obra de la Premio Nobel de Literatura Herta Müller encarna en buena parte el destino de las minorías alemana en los países del centro de Europa que, tras el fin de la II Guerra Mundial, en muchas ocasiones tuvieron que pagar por partida doble las culpas del nacionalsocialismo. La escritora, que vive en Berlín desde 1987, nació en Nytzkydorf (Rumanía) en 1953 y en una familia de la minoría alemana en ese país -a la que pertenecieron otros escritores emblemáticos alemanes como Paul Celan u Oskar Pastior- y desde muy pronto trató de tender puentes entre las dos culturas a las que pertenecía.
Herta Müller estudió filología germánica y filología rumana simultáneamente, tratando de profundizar los conocimientos de las dos literaturas a las que sentía que pertenecía. Con la Rumanía oficial, regida por el dictador Nicolai Ceacescu, entró en conflicto muy pronto al ser despedida de su primer trabajo, como traductora en una fábrica de máquinas, por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumanía comunista.
Su primer libro, Niederungen (En tierras bajas), también fue motivo de conflicto. El manuscrito reposó durante cuatro años en la editorial antes de que finalmente pudiese publicarse, en 1982, con recortes impuestos por la censura rumana. Dos años después, la versión original del libro apareció en Alemania, ante lo que las autoridades rumanas reaccionaron imponiéndole a Herta Müller la prohibición de publicar. En Alemania, en cambio, Niederungen le valió un reconocimiento literario inmediato y la novela recibió el premio Aspekte, al mejor debut en lengua alemana del año. En ese libro, compuesto de una larga narración de unas ochenta páginas y de otras narraciones breves, Müller enfoca, con mirada infantil, la vida de un pueblo alemán perdido en Rumanía.
Se trata de un pueblo venido a menos tanto en lo económico como en lo moral. "No soportamos a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los otros tampoco nos soportan", dice en algún momento la voz de la niña que narra la historia. La historia que cuenta Herta Müller en Niederungen es, en buena parte, una historia de represión permanente y de incomunicación que empieza por la vida familiar y sigue con las relaciones de los individuos con el estado. Las descripciones cotidianas se mezclan con historias tomadas de supersticiones populares y con leyendas lo que hizo que en su momento la forma de hacer literatura recordará al crítico Friedrich Christian Delius los recursos utilizados por el mexicano Juan Rulfo en Pedro Páramo.
Niederungen había acabado con las posibilidades de Herta Müller de hacer carrera literaria en Rumanía pero le abrió, por contra, todas las puertas en Alemania. En 1987 la escritora logró abandonar Rumanía y se instaló en Berlín, donde vive y trabaja desde entonces. La Rumanía de Ceacescu - y el destino de la minoría alemana allí- es el tema de buena parte de sus obras. En Der Mensch ist ein groses Fasan auf der Welt (El ser humano es un gran faisán en el mundo) aborda el destino de una familia alemana que espera con ansiedad la autorización para abandonar Rumanía. En su última novela, Atemschaukel, cuenta la historia de un chico de 17 años que después de la II Guerra Mundial es llevado por los rusos para ayudar en un campo de trabajo a la reconstrucción de la Unión Soviética en un destino que compartieron muchos miembros de la minoría alemana. Los rusos consideraban que con ello los alemanes pagaban sus culpas como cómplices de Hitler, sin importarles que algunos de ellos hubieran sido también víctimas del nazismo.
En Atemschaukel, por ejemplo, hay un personaje, David Lommer, que es judío y que sin embargo termina también en el campo de trabajo con los otros miembros de la minoría alemana. Atemschaukel es el intento de Herta Müller por desentrañar lo que se escondía detrás del silencio de su madre, y de otros muchos rumanos-aleanes de su generación, que no se atrevían a hablar nunca del tiempo que habían pasado en campos de trabajo soviéticos.
Con su madre, Herta Müller nunca pudo hablar sobre el tema pero si lo hizo con el poeta Oskar Pastior que también había estado en un campo de trabajo e incluso los dos escritores llegaron a plantear la posibilidad de escribir juntos un libro sobre el tema. El proyecto fue interrumpido por la súbita muerte de Pastior, en 2006 cuando acababa de recibir el Premio Georg Büchner, ante lo que Müller optó por aprovechar sus conversaciones con el poeta, y con otros que habían tenido la misma experiencia, para abordar el tema en forma de novela.
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83
Dragos Roman
( http://criticabuap.blogspot.com/2008/06/ )
- 09-10-2009 - 12:22:49h
El trasfondo político del premio no se puede negar, pero no es el motivo por el cual la gran Herta Müller ha ganado el Nobel. A los que la consideran una desconocida les diré que esta es la terecera vez que su nombre aparece en la lista de candidatos al Nobel y que en Alemania es una autora muy respetada, apreciada y conocida. Como joven rumano, al que no le ha tocado vivir la época que Müller describe con tanta crudeza en sus libros, este premio me obliga a la reflexión. Es hora de que los rumanos aprendamos a asumir nuestra historia y a corregir los errores del pasado para que esas atrocidades no vuelvan a repetirse. Herta Müller no es la primera que escribe ( ni la que mejor lo hace) sobre los horrores del comunismo en Rumanía, pero a raíz de este premio, ella se convirtió en la portavoz de todos los que compartieron sus experiencias. Por suerte, sus verdades pudieron ser escuchadas, algo que muchos otros no pueden decir. Como escritora, Müller es el producto de la Securitate, la misma institución que se encargó de convertir su vida en un infierno, forzándola a emigrar en Alemania. Si se hubiera quedado en Rumanía, seguramente hoy nadie hablaría de ella. Personalmente me fascina su modestia y el tono cálido que tiene cada vez que habla de Rumanía, a pesar de que los rumanos no saben, o no se atreven a apreciarla (sus dos novelas escritas en rumano han sido grandes fracasos en las librerias rumanas). También dejo un enlace a una entrevista suya (posterior a la consecución del Nobel) para aquellos que quieran conocerla un poco mejor. Una gran escritora, una gran persona y una elección muy acertada, aunque mi opción personal era Oz.
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RCS
( http://www.p-lib.es/derechos-y-libertade )
- 09-10-2009 - 10:39:00h
Felicidades Herta Müller, por el Premio Nobel de Literatura 2009. Es raro que se de a un escritor que con el alma de su obra denuncia la izquierda totalitaria y sus crímenes.
81
roberto
- 09-10-2009 - 09:36:37h
Antonio 80, tu reflexión me anima a disfrutar del día. En cuanto a Herta Müller, disfrutará más de su obra quien sepa alemán y no entienda de fronteras. Es decir, entre nosotros, una frágil minoría.
80
Antonio
- 09-10-2009 - 08:07:18h
No conozco a Müller ni su obra, pero eso no le hace insignificante a ella, me hace ignorante a mí.
79
Alman Thevenet-Lois
- 09-10-2009 - 03:58:42h
Solo he leido una mala traducciòn al inglès de "La bestia...", creo que en efecto el Nobel cumple con compromisos literarios y polìticos y muchas veces los ùltimos màs que los primeros...en fin, creo que lo mejor siempre es difìcil de determinar.Personalmente sigo opinando que nuestra lengua madre continùa siendo la gran herramienta de todos esos locos que gozan escudriñando el alma humana.- Alman Thevenet-Lois
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