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El músculo y la oscuridad de Depeche Mode triunfan en Valladolid

La banda británica arranca su gira en España con un repertorio de himnos atemporales

EFE - Valladolid - 09/07/2009

 
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Dave Gahan

El líder de Depeche Mode, Dave Gahan, durante el concierto- EFE

Depeche Mode deleitó anoche a las 15.000 personas que acudieron al estadio José Zorrilla de Valladolid, con el potente e inmaculado sonido que vertebró el repertorio de su gira Tour of the Universe, que recalará también en Bilbao y Sevilla.

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El show comenzó con puntualidad británica y con la irrupción del trio -David Gahan, Martin Gore y Adrew John Fletcher- en escena para abrir la noche con In chains, de su último disco Sounds of the Universe.

El primer clásico llegó con Walking in my shoes. Para entonces la formación británica había dejado atrás las agujetas propias de la edad para recuperar el músculo que le encumbró hace 25 años, con un David Gahan sacado del túnel del tiempo, con su chaleco de cuero y su torso desnudo marca de la casa. El público se lo agradeció de inmediato haciendose dueño del estribillo, algo que Gahan sabe que es señal de triunfo seguro. Its no good, otro de los temas más celebrados de sus casi 30 años de carrera, instauró sin remisión el delirio colectivo, que se prolongó con A question of time, momento en el que Gahan comenzó a pasearse, chulesco y altivo, por el escenario.

Después, Depeche Mode bajó el pistón con la balada Precious, instante en el que también cobraron protagonismo el guitarista Martin Gore y los acompasados aplausos del público. La lúgubre Fly on the windscreen, Come back y la deliciosa Peace, con la que por primera vez Gahan atravesó la pasarela de la parte central del escenario, precedieron a la canción hipnótica y pausada, aunque con similar potencia acústica In your room.

In sympathy sirvió de calentamiento para la apoteosis de Enjoy the silence, uno de los himnos más celebrados de los británicos que hizo levitar a la audiencia. Un clímax que se transformó en histeria con Never let me down again, antes de encarar Stripped, Master and servant, y Strangelove, que sirvieron de preludio a la celebérrima Personal Jesus y el cierre emotivo y desgarrador que significó Waiting for the night, que Dahan cantó a dúo con Gore, después de algo más de dos horas de soberbio espectáculo.


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