"Nunca pensé que hablaríamos del Capitán Trueno 50 años después"

"Lo primero que quise ser fue dibujante. Y a base de dibujar mal, llegué a dibujar bastante bien. Pero los editores me decían: 'Sus dibujos no nos interesan. Eso sí, ¿quién le hace los textos?'. Yo tenía que ganarme la vida, así que fui escritor". Víctor Mora (Barcelona, 1931) es una de esas personas cuyo corazón sigue empujando mucho después de que sus piernas hayan dicho basta. En 1956 le encargaron poner voz y voto a un nuevo personaje salido de su cabeza, un guerrero inspirado en Terry y los piratas, Flash Gordon o El príncipe valiente, aunque con ADN 100% patrio. De los pinceles de Miguel Ambrosio Zaragoza y el alma de Víctor Mora nació el Capitán Trueno, un personaje que les sobrevivirá a ambos y que se ha convertido en un icono de las viñetas españolas que ya supera -como el que no quiere la cosa- el medio siglo de vida.
"Yo quería dibujar, pero a los editores solo les interesaban mis textos"
Ayer sábado, y con la excusa del próximo estreno de la adaptación cinematográfica, Mora abandonó la paz de su casa para meterse de lleno en el barullo (cariñoso) que se cocía en el Salón del Cómic de Barcelona. El escritor y guionista catalán llegó en silla de ruedas, acompañado de los suyos, y especialmente de Armonía, su mujer, compañera y cómplice desde siempre. Mientras, sonriente, él navegaba entre apretones de manos y muestras de admiración. "Son más de 50 años, ¿sabes? Nunca pensé que estaría aquí hablando del Capitán Trueno 50 años después", dice Mora, lúcido, contento pero aún prudente, paladeando cada palabra.
El guionista estuvo en la cárcel el mismo año en que su tebeo vendía 300.000 ejemplares a la semana (por "comunista y masón") y su carrera profesional (como su vida) quedó convertida en una lucha constante, probablemente la misma que experimenta ahora contra los mandobles de la edad, un adversario que acaba venciendo por pura insistencia. Algo de eso, de su condición de guerrero, con espada o sin ella, ha quedado en los ojos de Mora; ojos de un azul intenso, que dicen muchas más cosas de las que se pueden poner por escrito. "En estos tiempos el Capitán haría lo que siempre ha hecho, deshacer entuertos. Hay muchos, ¿verdad? Y desear siempre que las cosas cambien. ¡Es posible! Solo hay que desearlo con mucha fuerza y reunirse con otros que piensan igual", comenta el padre de Trueno, Sigrid o Goliath cuando se le pregunta qué haría hoy su hijo con la que está cayendo.
A Mora le gusta hablar de todo, empezando por lo inevitable: el fútbol. "¿Que con quién iría el Capitán Trueno en un Barça-Madrid? Pues creo que con los dos. Estos caballeros andantes son la monda"; y siguiendo por algo más genérico: "Lo que más le gustaría al Capitán es que la humanidad dejara de pelearse y de matarse sin ton ni son. Él nunca peleó sin una causa noble, y procuró no matar. Siempre estuvo a favor de los débiles y oprimidos y en contra de los que abusan de la fuerza y quieren ser amos de todo. ¡Y estamos en el siglo XXI y cada vez peor, ahora dueños del átomo supuestamente para la paz, pero si viniera otra guerra...! ¡Qué vergüenza! ¿Cómo podemos mirarnos al espejo?".
El Capitán Trueno, dirigida por Antonio Hernández y protagonizada por Sergio Peris-Mencheta, Natasha Yarovenko y Manuel Martínez en los papeles del Capitán, Sigrid y Goliath respectivamente, tiene previsto su estrenio en otoño. Al hablar del filme, Mora se debate entre el amor a su criatura y sus dudas: "Solo espero que la gente se divierta y que les guste la película. A veces tengo miedo de que no sea suficientemente buena porque quiero mucho al Capitán Trueno". Independientemente de los resultados, Mora seguirá conversando -"casi cada día"- con Trueno, aunque estén condenados a no ponerse de acuerdo: "¿De veras no quieres que te ascienda?', le digo. Y me responde: '¡Qué va! Sigrid me encuentra muy bien así, dice que estoy guapísimo".
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