VÍCTOR SOTO - Pamplona - 21/04/2008
Un pase largo, una internada del lateral en el ataque y un penalti más que dudoso. El Deportivo ganó así en Pamplona. Hizo lo que se preveía, con una defensa muy poblada y un centro del campo liviano y de tránsito. Y lo bordó pese a no contar casi ni con el balón ni con ocasiones. Osasuna, que sabía lo que le esperaba, se mostró incapaz de deshacerse de la mordaza deportivista. El cuadro de Ziganda remolonea en casa, donde acumula tres derrotas consecutivas.
Mientras tanto, Miguel Ángel Lotina ha conseguido sacar el máximo rendimiento a su equipo en la segunda vuelta, lo que le ha alzado a plazas de la Intertoto y a vislumbrar Europa cuando hace unos meses sólo veían el infierno de Segunda. Eso sí, el Deportivo no suele practicar buen fútbol, pero es efectivo e inteligente. No se aturulla ante las dificultades, como le ocurre a Osasuna.
El dominio era de los locales, que ignoraban qué hacer con el cuero. La cimentación atrás fue haciendo crecer al Deportivo, que aguantó los tímidos embates de Vela, un remate al palo de Astudillo y un mano a mano de Dady contra Aouate sin demasiada chispa. Pero Osasuna siempre se derrumba en esos partidos inciertos que parecen dominados y acaban siendo fatídicos para sus intereses. Filipe lo hizo evidente con una cabalgada que Cruchaga, en opinión de Ramírez Domínguez, paró en penalti. Sergio lo transformó tras una paradinha. Antes del desastre, Ziganda había intentado llevar dinamita a su equipo con Héctor Font y Dady, pero la idea no funcionó y Osasuna acabó desmontado por su propia impotencia y sumido en las ya casi eternas dudas sobre su permanencia.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
- 21-04-2008
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900