Escalofriante accidente de Sekiguchi

Faltaban dos minutos para que el warm-up de los 250cc, el calentamiento previo a la carrera, concluyera. Al salir de un viraje a la derecha, el italiano Marco Simoncelli abrió el mando del acelerador demasiado pronto y su moto derrapó y le escupió por los aires. El piloto acabó en el césped que limita con la pista al tiempo que su Aprilia quedó tendida en medio del cemento. Al arrastrarse por la tierra, Simoncelli levantó una polvareda que invadió ese tramo de recta. Álvaro Bautista, que rodaba pegado a él, se apartó y pudo evitar la colisión, lo mismo que Aleix Espargaró, que tuvo tiempo de reaccionar. No pudo hacer lo mismo Taro Sekiguchi, un veterano japonés de 31 años.
Cegado por la tolvanera de tierra que se levantó, Sekiguchi se encontró de frente con la Aprilia de Simoncelli. A pesar de que amarró los frenos y los clavó, la moto del nipón se estrelló violentamente contra la del italiano y él salió catapultado hacia adelante a mucha velocidad. Tras volar un buen puñado de metros, Sekiguchi se dio un tremendo espaldarazo contra el suelo. El golpe fue terrible: tras deslizarse unos 30 metros como si fuera un muñeco de trapo, quedó tendido en medio del circuito, inerte, inconsciente.
Los comisarios ondearon la bandera roja, la sesión se detuvo y las asistencias acudieron a atender a Sekiguchi, que fue trasladado en ambulancia a la clínica del circuito. Ya sin casco, se le vio por un instante tendido en la camilla y con un collarín que le protegía el cuello.
Sekiguchi fue llevado en helicóptero al hospital de Brno. Un rato después y con las motos de dos y medio de nuevo en la pista, la organización hizo aparecer un mensaje sobreimpresionado en las pantallas de tiempo que advertía de que el japonés había recobrado la consciencia y que se le trasladaba al hospital para que se le hiciera un reconocimiento. El chequeo confirmó que su vida no corre peligro y que sólo se fracturó la pelvis y dos costillas. Está previsto que hoy mismo regrese a su casa.

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