JUAN RÍOS - Madrid - 22/04/2007
La pista central del Monaco Country Club encerraba algo más que una final de Masters. En ella, Nadal se jugaba su hegemonía, la incertidumbre de saber cuántos partidos más ganará en tierra; Federer sus intenciones de destronar al español y ampliar su dominio a una nueva superficie. El décimo duelo hispano suizo lo ha vuelto a ganar el español. En una hora y 35 minutos, y con un juego rotundo, potente, frío, maduro. De esos que no ofrecen sorpresa.
El partido evocaba la final de Roland Garrós del pasado año, en la que Nadal, víctima del apabullante juego suizo del primer set, comenzó a desgranar su mejor juego en detrimento de Federer, que cedió protagonismo y victoria al número dos del mundo. Como aquella vez, el de Basilea ha iniciado su juego muy fuerte, siempre por delante en el marcador gracias al dominio de su saque; Nadal, por su parte, aguantando estoico las embestidas de su rival y salvando, a veces con apuros, su servicio.
El español ha entrado a la pista con la lección más que aprendida: devolver bolas altas al revés del suizo y esperar la oportunidad para rematar el punto. Y la táctica ha salido a la perfección. Tanto que, en el 4-4, el suizo estaba tan desconcertado que ha terminado cediendo con errores no forzados. Y Nadal, demostrando una vez más que la fuerza y la paciencia pueden con la técnica por muy perfecta que sea ésta, se ha adjudicado la primera manga. Federer es humano, y sobre arcilla, más.
Al término del primer break del segundo set, Federer contaba 19 errores no forzados, algo insólito en un tenista de su talla. El suizo sabía que estaba incómodo, que Nadal no es Ferrero, ni Ferrer, y esta vez no ha podido imponer su ritmo. Enclaustrado a tres metros de la línea de fondo, asistía sorprendido a la resistencia del español, que no daba un golpe por perdido. Resistencia nadaliana. Que no hacía más que inquietarle, a pesar de la tranquilidad habitual que le caracteriza.
Nadal, el sastre
Con la lección aprendida, Nadal ha hecho de nuevo los deberes. En el tercer juego, el de Manacor ha sido de nuevo el alumno rebelde, el que se rebela al maestro. Le ha roto su servicio, y el número uno, cada vez más inquieto, cambiaba su táctica: jugar los puntos rápidos y evitar los peloteos largos que tanta efectividad le dan al zurdo. La 'bestia negra' del de Basilea veía cada vez más cerca el tercer título, y no ha desperdiciado ninguna de sus oportunidades.
Un juego en blanco a su favor y una discusión entre Federer y el juez de silla daban constancia de lo que se avecinaba. Tan sólo despertaría Federer tras ella, pero ya era demasiado tarde. El balear, quien como un sastre le tiene cogida la medida al suizo, le ha tuteado, le ha hecho correr y le ha derrotado sin contemplaciones. Ha tenido tres bolas de partido; ha cedido una. Victoria 67 para el español sobre arena. Federer promete revancha. Pero quien manda en tierra es Nadal.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
| Hora | Noticia |
|---|---|
| 03:08 | Peirsol vuelve a volar de espalda |
| 02:42 | RAMÓN |
| 02:40 | ERLICH |
| 02:30 | Cheney ocultó al Congreso estadounidense un plan antiterrorista de la CIA |
| 02:10 | Javier Velásquez jura como primer ministro peruano |
Encierro limpio de la ganadería de Dolores Aguirre