LEONTXO GARCÍA - Bonn - 30/11/2006
El programa Deep Fritz impresionó a los expertos por su “estilo humano” en la tercera partida del duelo que disputa en el Museo de Arte de Bonn contra Vladímir Krámnik, campeón del mundo de ajedrez. La lucha terminó en tablas, tras cuatro horas, porque el ruso, en posición inferior, empleó su refinada técnica para lograr una posición de empate forzado. Deep Fritz gana por 2-1 a falta de tres partidas, y jugará el viernes la cuarta con la iniciativa de las piezas blancas.
Deep Fritz demostró que ya “entiende” conceptos que hasta hace muy poco eran exclusivos de los ajedrecistas humanos: sacrificó un peón a cambio de la iniciativa, dio prioridad a la actividad de sus piezas sobre la ventaja material e incluso hizo movimientos preventivos, algo totalmente impropio de un jugador de silicio.
“Estoy muy impresionado por esta partida. Si no me dicen previamente quién jugaba con qué color, creo que no hubiera adivinado que la computadora conducía las negras”, reconoció el gran maestro estadounidense Yasser Seirawan, comentarista del duelo para los espectadores. “Hace sólo cinco años, esto nos hubiera parecido ciencia-ficción”, remachó el australiano Ian Rogers.
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