MANU MENÉNDEZ - Palma - 03/12/2007
Mallorca y Murcia firmaron ayer el empate total. Las tablas fueron justas y abarcaron todos los ámbitos posibles de un partido de fútbol. Hubo un gol por cada bando, una parte para cada uno y también un reparto equitativo de los errores arbitrales.
Encastillado en su campo y con dos hombres, Movilla y Richi, entregados a la tarea de atosigar a Ibagaza, el Murcia maniató al rival e hizo de la paciencia su mejor arma. Una alucinante falta de concentración de la defensa balear permitió a Íñigo embocar el gol sin oposición.Tras el descanso, entraron en juego las bandas del Mallorca y a Güiza le llegaron los primeros balones de la tarde. El árbitro, Velasco Carballo, acertó al anularle un gol por fuera de juego, aunque no estuvo tan fino en un posible penalti por manos de un defensa del Murcia.
Entraron Castro y Webó. Siete minutos después, el camerunés empataba. Y, por fin, el partido se puso entretenido. El Mallorca apretó todo lo que no había apretado y el Murcia fio sus opciones a los contragolpes. En uno de éstos volvió a aparecer el colegiado: ante un más que probable penalti de Lux sobre Íñigo, amonestó al delantero.
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