EFE - Madrid - 08/07/2008
Rafa Nadal ya está de vuelta en el hogar. Con sus amigos y su família, y sobre todo, los aficonados de Manacor, aquellos que más aclaman al reciente campeón de Wimbledon. El tenista ha afirmado también que llegar a ser el número uno de la ATP se ha convertido "ahora ya" en un "pequeño objetivo" después de derrotar el pasado domingo a Roger Federer y hacerse con la copa del torneo de Wimbledon. Nadal ha sido recibido esta mañana en su pueblo natal, Manacor (Mallorca), por el presidente del Gobierno balear, Francesc Antich, y el alcalde del Municipio, Antoni Pastor. Posteriormente, ha salido al balcón al Ayuntamiento ante el clamor de los cientos de personas congregadas en la plaza del consistorio. "Yo nunca me pondría en un altar", ha afirmado luego en rueda de prensa el tenista balear, a lo que ha añadido que seguirá "trabajando con la misma humildad y ganas que siempre".
La renuncia de Nadal se suma a la del alemán Rainer Schüttler, semifinalista en Wimbledon. - ATLAS ESPAÑA
Anoche llegaba a Palma de Mallorca procedente de Stuttgart donde no participará por problemas en una rodilla. El ayuntamiento de Manacor le prepara un merecido homenaje, aunque Nadal sólo piensa en descansar y reponer fuerzas. - ATLAS ESPAÑA
Entrevista a Rafa Nadal, en El Larguero -
El tenista tiene ahora la vista puesta en los máster series de Toronto (a esta última ciudad viajará en una semana y media) y Cincinnati, donde, de jugar bien, ha indicado que tendrá "buenas opciones" de llegar a número uno de la ATP. Nadal ha reconocido que ha habido una progresión en su nivel de juego y que cada año es mejor tenista, pero ha opinado que no cree que se le exija más por haber ganado el torneo inglés. El mallorquín ha asegurado que para conseguir ser el primero a nivel mundial debe seguir jugando "al mismo nivel que ahora", dada la calidad del juego de Roger Federer, al que ha tildado como "el mejor jugador de la historia". "En cualquier época de la historia estaría de número uno con tranquilidad", ha añadido tras remarcar el alto nivel del tenis actual.
Ganar Wimbledon ha sido, en sus palabras, "impresionante" y "un sueño", lo mismo que el recibimiento que ha recibido de su ciudad, aunque el de Manacor ha indicado que no se considera "una persona especial", sino "bien normal". Para Nadal, la lista de los deportistas españoles destacados "es muy larga" y, en estos momentos, ha afirmado que él no es el mejor de la historia del deporte español y que, a sus 22 años, no está "ni cerca" de terminar su carrera.
Respecto al centro de tecnificación en Manacor acordado por Nadal con el anterior Gobierno balear y que está ahora paralizado, el tenista ha opinado que se le ha querido y aún se le quiere "significar políticamente de una parte o de otra". "Yo soy un deportista, no soy un político", ha añadido. Nadal también se ha referido a la lesión que tiene en un músculo de detrás de la rodilla, donde sufre una rotura fibrilar, y ha indicado que es un músculo con pocas funciones y que le molesta "muy poco". El tenista, que llegó ayer noche a Mallorca, ha recibido este mediodía el apoyo de su pueblo y de los políticos de Baleares, en un homenaje organizado por el Ayuntamiento en el que se han repartido camisetas que mostraban una foto de Nadal mordiendo la copa de Wimbledon, con la frase "Enhorabuena Rafa. Eres el mejor impulso para Manacor".
Tras firmar en el libro de honor del Ayuntamiento y recibir una estatuilla de bronce de las manos del presidente de la comunidad y, tanto él como su tío Antoni Nadal, una insignia de oro del consistorio, el tenista ha salido al balcón de la casa municipal. Ante las alrededor de 1.500 personas allí congregadas, ha confesado que se pone "bastante más nervioso" al dirigirse a sus convecinos que en otras ocasiones, y ha reiterado que se siente "orgulloso" de su pueblo y que Mallorca "es el mejor sitio para vivir". "He recibido más trofeos alrededor del mundo, pero un recibimiento así, en tu pueblo, no se puede comparar", ha afirmado subido al balcón ante la algarabía general.
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Rafael Nadal levanta el trofeo de Wimbledon en el balcón del consistorio de Manacor- Reuters
Por fin puede saborear el éxito Rafael Nadal, aunque desde hoy lo puede hacer con la satisfacción de estar descansando tras la exigente quincena que le ha llevado a la conquista de Wimbledon. El número dos del mundo llegó ayer cansado y armado de paciencia ante la enorme expectación mediática que ha generado su último gran logro. Hoy tocaba celebración en el ayuntamiento de su pueblo. Le costó casi más entrar al consistorio que ganar a Federer... pero finalmente lo logró. Dentro regalos y más regalos ante la mirada aún emocionada de sus padres.En la calle la locura: camisetas con su histórico bocado a Wimbledon y cánticos para el campeón. El trofeo, que es una réplica porque el original se lo queda la organización... brilló en el balcón de Manacor. Nadal también sufrió para salir, pero ninguno de sus vecinos quería quedarse sin el autógrafo de su campeón.
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