FEDE MOVILLA - Valladolid - 29/11/2009
Otro error, uno más en una lista que ya es muy larga permitió que el Tenerife que estaba sobrepasado se metiese en el partido. Otros dos errores dejaron a merced un empate impensable veinte minutos antes, pero el Valladolid se ha acostumbrado a ponerlo todo demasiado fácil y ni siquiera una ventaja de tres goles fue suficiente para conseguir una victoria que se anunciaba trascendente.
Valladolid: Justo Villar; Barragán, Baraja, Luis Prieto, Marcos; Á. Rubio, Borja; Nauzet (H. Font, m. 72), Diego Costa, Canobbio (Marquitos, m. 79); y Manucho (Medunjanin, m. 89). No utilizados: Fabricio, Bueno, César Arzo y Nivaldo.
Tenerife: Aragoneses; Luna, Manolo, Sicilia, Bellvis; M. Alonso, Ricardo; Juanlu (Ángel, m. 61), Alfaro, Omar Ramos (Ayoze, m. 66); y Nino. No utilizados: Richi, Román, Dinei, A. Núñez y L. García.
Goles: 1-0. M. 27. Diego Costa. 2-0. M. 34. Canobbio, de penalti. 3-0. M. 49. Diego Costa. 3-1. M. 62. Nino. 3-2. M. 70. Ángel. 3-3. M. 85. Ayoze.
Árbitro: Ayza Gámez. Amonestó a Ricardo, Diego Costa, Manucho, Bellvis, Ricardo, Marcos, y expulsó a Luna por doble amarilla.
12.000 espectadores en Zorrilla.
Alborotado toda la semana, se planteó el choque como el partido imprescindible de la temporada: ganar, hacer goles, convencer y no sufrir. Y contra un rival que llegaba con los mismos puntos pero con un expediente bochornoso como visitante. Y con todo el inicio del partido no respondió a la idea. Mendilibar anunció que no iba a cambiar su sistema y lo cambió. Colocó a Diego Costa y Manucho en la delantera, desplazó a Canobbio a la banda izquierda y sorprendió con una lista de novedades que provocaron casi media hora de confusión y desorden. Hasta que apareció Diego Costa, aprovechó un error de Mikel Alonso en el centro del campo, agarró el cuero y lo llevó cosido a la bota hasta superar a Aragoneses.
El gol devolvió al Valladolid a su esencia: presión y velocidad. Los jugadores que habían mostrado su perfil más bajo alcanzaron su mejor versión. A la fiesta se apuntó Canobbio que provocó la jugada del penalti y lo convirtió en el segundo gol. Pero el Valladolid es un equipo con muchas carencias y siempre aparece alguna. El Tenerife se convirtió en un vendaval y la defensa del Valladolid en una verbena. El equipo de Oltra, sin freno, se lanzó a por un empate que llegó con otro error de Justo Villar que regaló un punto que media hora antes estaba muy lejos.
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