Sábado, 11/7/2009

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138 heridos, 79 de ellos policías, en el 'día más negro del fútbol yugoslavo'

Batalla de hinchas del Dinamo y Estrella Roja

MIRJANA TOMIC, - Belgrado - 15/05/1990

 
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Un total de 60 heridos, entre ellos 24 policías; el estadio de fútbol de Maksmir, en Zagreb, completamente arruinado -sólo en las gradas del fondo sur, 3.000 de los 5.000 asientos fueron arrancados-, 17 tranvías dañados, cristales rotos en los vehículos de los bomberos, coches destruidos, escaparates despedazados, anuncios publicitarios quemados... es el resultado provisional del día más negro del fútbol yugoslavo, el pasado domingo, con motivo de los enfrentamientos entre los seguidores del Dinamo de Zagreb y los del Estrella Roja de Belgrado con ocasión del partido de ambos equipos.

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El partido entre los dos mejores equipos yugoslavos, el Dinamo de Zagreb y el Estrella Roja de Belgrado, fue suspendido el pasado domingo antes de comenzar debido al "vandalismo y salvajismo". Los hinchas de los dos conjuntos, gritando los eslóganes nacionalistas -croatas y serbios, respectivamente-, desataron una verdadera batalla campal que comenzó en el campo y terminó en las calles.La Prensa yugoslava compara lo ocurrido en Zagreb con la tragedia de Heysel, en Bruselas, con motivo de la final de la Copa de Europa de 1985 entre el Liverpool, inglés, y el Juventus de Turín, italiano -39 muertos-, según sus propias visiones nacionalistas: los croatas culpan a los hinchas serbios del Estrella Roja; los serbios, a los "malos muchachos azules" del Dinamo. Todos coinciden, sin embargo, en que no hubo el suficiente despliegue policial en el estadio y en que la policía reaccionó demasiado tarde para impedir la batalla.

Más de 1.000 seguidores del Estrella Roja llegaron a Zagreb en un tren y comenzaron a destruir los carteles con la foto de Franjo Tucijarna, el líder nacionalista croata que recientemente ganó las elecciones, y rompieron en el camino unos cuantos cristales en las zonas residenciales.

Una vez en Maksmir, los jóvenes seguidores de Belgrado comenzaron a arrancar los carteles publicitarios. La policía no intervino. Desafiados por sus rivales, los "malos muchachos azules", gritando "Franjo, Franjo" y ya preparados para el enfrentamiento, comenzaron a tirar piedras e irrumpir en el terreno para dirigirse hacia sus enemigos.

La policía intervino, pero ya era tarde. La batalla se desarrolló en varios frentes: entre los hinchas que tiraban asientos y piedras; entre los seguidores del Dinamo y los policías, tumulto en el que los golpes se daban incluso contra las personas tiradas en el suelo. Los jugadores del Estrella Roja se retiraron inmediatamente a los vestuarios, mientras los del Dinamo se quedaron en el terreno de juego. El capitán del Dinamo yjugador de la selección yugoslava, Zvonimir Boban, decidió actuar y dio unas cuantas patadas en el estómago de uno de los policías dejándolo tirado en el suelo. Mientras tanto, los del Estrella Roja fueron evacuados en un helicóptero militar.

Pasiones nacionalistas

En medio del caos, la policía comenzó a lanzar botes de humo y utilizó las mangueras de agua. Los gamberros se retiraron del estadio para continuar la destrucción en los alrededores. Los hinchas del Estrella Roja, temerosos de salir de él, quemaban todo lo quemable.Es una catástrofe", declaró el capitán del Estrella Roja, Dragari Stojkovic. "GQué habría pasacio si este encuentro hubiese sido decisivo para el campeonato` Entonces habría habido muertos". El encuentro del domingo no era determinante, ya que el Estrella Roja se había asegurario con anterioridad el primer lugar en la Liga.

"Era la culminación del terror", manifestó Miljan Miljanic, ex entrenador del Real Madrid y el Valencia y, en la actualidad, director técnico de la selección yuizoslava. "Los jóvenes han sido adoctrinados con ideas ajenas al fútbol", agregó. Efectivamente, el salvajismo que se vio en Zagreb no es algo ajeno al mundo futbolístico, pero en Yugoslavia, donde las pasiones nacionalistas se han encendido y están a punto de estallar, este incidente traspasa lo deportivo para adquirir connotaciones políticas.


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