ELPAIS.es 04/08/2003
No hay una burbuja inmobiliaria, sino "un ciclo alcista, y "sólo un 30% del alza de precios tiene un componente especulativo, mientras que el 70% restante responde a fundamentos económicos como el empleo y las condiciones de financiación".
La situación debe reconducirse: "Esta reconducción, que debería discurrir en paralelo con una paulatina moderación de la apelación a la financiación crediticia por parte de las familias y de las sociedades más directamente involucradas en el negocio inmobiliario, impediría que el precio de la vivienda acabara alejándose excesivamente de su valor de equilibrio y reduciría, por tanto, la probabilidad de que terminasen produciéndose ajustes más bruscos en un mercado tan influyente en el funcionamiento global de la economía".
"Lo que estamos viviendo es una sobrevaloración y no una burbuja inmobiliaria". "Los tipos de interés se encuentran en niveles históricamente bajos y es un buen momento no sólo para endeudarse, sino sobre todo para sanear las deudas". "No existe una burbuja inmobiliaria en el mercado español", la subida de precios obedece a la fuerte demanda existente, una demanda que "muchas veces se muestra insensible al alza de los precios".
Los precios reales de la vivienda nunca bajarán, sino que experimentarán un suave aterrizaje hasta estabilizarse. Es decir, no se producirá un estallido de ninguna burbuja.
"No se puede hablar de burbuja inmobiliaria, pero los precios están subiendo de una manera excesiva".
Hay consideraciones de largo plazo que, aunque nos permiten ofrecer una evolución "razonable" para el precio de la vivienda, no son suficientes para afirmar si existe hoy una burbuja inmobiliaria y mucho menos para tratar de cuantificarla.
No hay indicios de burbuja inmobiliaria. El sostenimiento de la demanda se produce por "los bajos tipos de interés" y "la ventaja comparativa" que ofrece la inversión en vivienda frente a otras alternativas. "A mí lo que me preocupa es reducir el peso del coste del suelo y aumentar la oferta de vivienda protegida".
El primer problema del precio de la vivienda es el escaso o nulo criterio econométrico para su determinación. Cada cierto tiempo suelen aparecer en los medios de comunicación declaraciones tales como "los precios de la vivienda han sufrido una subida en el último semestre un 10%" o "se prevé que suban en el próximo año un 20%", según dice la Sociedad de Tasación A o Z o el experto inmobiliario de turno. Es tremendamente paradójico que el denostado mercado inmobiliario, presentado muchas veces como el prototipo de todos los males de la economía de mercado, carezca de un acercamiento científico que cuantifique y objetivice la asignación de precios y la previsión de sus evoluciones.
"En España estamos viviendo una burbuja inmobiliaria difícil de aguantar porque se están construyendo casi 600.000 unidades de vivienda cuando el crecimiento de la población no se corresponde con esta demanda".
Las peticiones de licencias para construir viviendas en el mercado libre en la capital catalana "han caído en picado", puede ser uno de los síntomas "de un posible estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado en los últimos años una gran escalada de los precios". La subida de precios no es local, ya que se ha producido en muchos municipios españoles. "Esto ocurre por bastantes factores y uno es la ausencia de una política de vivienda de protección y de otra que subvencione el alquiler".
No hay razones objetivas para este aumento, lo que alerta del peligro de una 'burbuja inmobiliaria', que se ha convertido en refugio de inversiones que huyen de la Bolsa.
La coyuntura de la vivienda (incremento de la demanda y de los precios) permite comenzar a hablar de burbuja inmobiliaria. Los datos indican que el precio de las viviendas está disparado -hay discusiones sobre cuál es el porcentaje de subida- y puede producirse un calentamiento de este sector que mataría "la gallina de los huevos de oro".
"Una parte de la inversión inmobiliaria es burbuja, porque se trata de gente que compra no para vivir, sino para especular".
El probable estallido de la burbuja inmobiliaria responde a la gradual desaparición de algunos factores: se ha frenado la carrera a la baja de los tipos de interés hipotecarios, e incluso se ha producido un repunte; la masiva colocación en el mercado inmobiliario de dinero negro en pesetas ha culminado y ha empeorado los principales indicadores económicos.
En España el problema de la vivienda ha vuelto a raíz de la confluencia de dos factores complementarios: la burbuja inmobiliaria y la dejadez por parte de las administraciones -en nuestro caso la Generalitat de Catalunya- de sus obligaciones en materia de vivienda social.
Hay una 'burbuja' inmobiliaria ahora en España y el coste del suelo es más un reflejo que una causa de las elevaciones de precios.
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