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IX Encuentro Financiero Internacional

Rajoy reclama una reforma laboral aunque no haya consenso

La falta de acuerdo "no exime al Gobierno de su responsabilidad", dice el líder del PP - Sala i Martí: "Facilitar el despido ahora sería moralmente corrupto"

M. V. GÓMEZ / Á. ROMERO - Madrid - 08/07/2009

 
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El líder de la oposición ha terciado en el debate sobre la reforma laboral. Mariano Rajoy la cree "necesaria" y exige al Ejecutivo que la lleve adelante con o sin los agentes sociales. "Mejor con consenso, pero la falta del mismo -en su caso- no exime al Gobierno de sus responsabilidades", reclamó ayer el presidente del PP. Se abre así un nuevo punto de confrontación con el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha comprometido a no hacer una reforma laboral si no es con el consenso de empresarios y sindicatos.

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Fernández Toxo y Cándido Méndez se reunirán mañana con el Ejecutivo

Las reformas laborales en España o, mejor, el intento de llevarlas a cabo sin consenso social, han sido siempre un foco de conflictividad social. De hecho, su máxima expresión, la huelga general, siempre ha llegado en ese clima. Así fue en 1988, en 1994 y en 2002. En la primera y en la última ocasión los Ejecutivos de turno (de Felipe González y de José María Aznar) dieron marcha atrás después de las movilizaciones.

El debate sobre la reforma laboral está de moda. Manifiestos y declaraciones se suceden. Pocos faltan por pronunciarse. Lo han hecho sindicatos y empresarios; también, el Banco de España, el Gobierno, académicos...

Ayer, en el IX Encuentro Financiero, organizado por Caja Madrid y EL PAÍS, le tocó el turno a Rajoy: "La evolución del mercado de trabajo muestra que es necesaria su reforma. Es imprescindible abordar cuestiones como la dualidad, la formación profesional, el absentismo laboral, la eficiencia en la cobertura de vacantes y la negociación colectiva".

No es la única reforma que propone el líder del PP. Rajoy reclamó otras seis: educativa, fiscal, institucional (en referencia a la justicia), energética, administrativa y de mercado (para reforzar su unidad). Con ellas, el PP pretende que la economía española gane en competitividad.

Pero el líder de la oposición no dio más pistas sobre su propuesta laboral. Además, evitó entrar en el punto más polémico de la traída y llevada reforma laboral: el coste del despido.

No lo eludió Xavier Sala i Martí. Fiel a su espíritu provocador, que comienza por su atuendo (ayer vestía una americana naranja butano), el profesor de Economía de la Universidad de Columbia concluyó: "Facilitar el despido ahora [en pleno crecimiento del paro] sería un error. Es moralmente corrupto decirlo ahora". Aunque sí admitió que hay que hacerlo más adelante, cuando la coyuntura cambie. La reforma laboral también estuvo en la boca del gobernador del Banco de España. En el mismo foro, Miguel Ángel Fernández Ordóñez reclamó reformas estructurales para afrontar la crisis, entre ellas la del mercado laboral.

La demanda de una reforma laboral de Rajoy, consensuada o no, llega cuando la tensión en el diálogo social se ha disparado. Las discrepancias entre sindicatos y empresarios se han agravado tanto que el anhelado pacto social con nuevas medidas anticrisis -no con una reforma del mercado de trabajo en sentido amplio- antes de agosto está a punto de fracasar. Y el Ejecutivo se ha visto obligado a convocar a empresarios y sindicatos por separado: hoy se verá con los primeros, y mañana por la mañana, antes de la reunión tripartita, lo hará con los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.

Uno de los puntos en que la brecha entre sindicatos y empresarios es mayor atañe a la rebaja de las cotizaciones sociales. En el IX Encuentro Financiero, el secretario de Estado de la Seguridad Social y responsable de económica del PSOE, Octavio Granado, rechazó la demanda de la CEOE de recortar cinco puntos de las cuotas de las empresas. Esta medida supondría una caída en la recaudación de más de 16.000 millones de euros. "No creo que sea necesario que para que las empresas salgan de la crisis económica entre en crisis el sistema español de protección social", alegó.


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