C. DELGADO - Barcelona - 16/02/2010
Los trabajadores de la fábrica que la multinacional japonesa Showa tiene en Martorelles (Vallès Oriental) ya se temían lo peor la semana pasada. Denunciaron que la directiva del fabricante de componentes de motos urdía un plan de cierre y anunciaron que irían a la huelga. La empresa, tras la amenaza, llamó a los sindicatos para comunicarles, en una reunión de mediación en el Departamento de Trabajo el viernes, que sus sospechas eran fundadas: la casa matriz ha decidido cerrar y los 285 trabajadores serán despedidos.
La compañía, según fuentes del comité de empresa, pretendía registrar ese mismo día el expediente de regulación de empleo (ERE) para extinguir los puestos de trabajo. Sin embargo, los sindicatos convencieron a la directiva de que abra una negociación para pactar durante los próximos 15 días las condiciones del despido.
Por otra parte, la directiva de la fábrica de electrónica Sharp en San Cugat del Vallès mandó un comunicado a sus trabajadores ayer en el que les advierte de que si la matriz no ayuda, "la viabilidad de la empresa está amenazada".
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