ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París - 23/11/2009
Andreas Schleicher trabaja como jefe de la división de análisis educativos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), con sede en París, así que es uno de los responsables de los informes Pisa y Talis. El primero se ha convertido en sus tres ediciones en una especie de terremoto educativo internacional al comparar las capacidades de los alumnos de más de medio centenar de países. El segundo ha preguntado sobre su situación a los profesores de 23 estados. Pero, sobre todo, Schleicher es un experto en cómo transformar la escuela y el instituto en algo atractivo para alumnos y docentes, en algo vivo y, a la postre, en algo habitable y funcional.
"Los salarios en España están bien; se trata de crear un buen ambiente"
"Los estudiantes de hoy quieren aprender, no que les hablen"
Schleicher (Hamburgo, Alemania, 1964) conoce bien la realidad educativa española. Sus defectos y su potencial. Además, es un experto optimista que cree en lo que hace y en lo que dice. Hoy participará en Madrid en la XXIV Semana Monográfica de la Fundación Santillana titulada Enseñar y aprender: ideas y prácticas del profesorado. El físico alemán ha preparado, a partir del informe Talis, el documento que servirá de base para unas jornadas que se prolongarán hasta el próximo viernes.
Pregunta. Muchos profesores españoles, y parte de la sociedad, se quejan de falta de autoridad en la escuela.
Respuesta. Los profesores necesitan autoridad, es cierto, pero esa autoridad vendrá del compromiso asumido de todos, no de forma automática, como resultado de leyes ni de normas. En el pasado era fácil: la escuela no tenía ningún otro competidor a la hora de impartir y regentar el conocimiento. Ahora hay muchos otros medios para aprender. Hay que conseguir que la escuela sea atractiva para los profesores y los alumnos. Motivar a ambos. A base de individualizar.
P. ¿Eso tiene que ver con el número de alumnos por clase?
R. No. Tiene que ver más con la capacidad de diagnosticar de qué pie cojea cada alumno, y de saber desplegar varias pedagogías simultáneas.
P. ¿En la misma clase?
R. Claro. Con más alumnos todo es más difícil, pero eso no es la clave. En Italia, por ejemplo, las clases tienen menos alumnos que en Finlandia, que funciona mejor. La clave está en otro sitio.
P. ¿Dónde?
R. En los profesores. En apoyar a los profesores para que éstos desplieguen sus capacidades. ¿Cómo estimulas a los profesores? Desde luego, no estando 25 años en la misma clase, con el mismo método. La clave es atraer a los mejores para que sean profesores. Y retenerlos en la escuela. ¿Cómo se hace eso?
P. ¿Con sueldos altos?
R. No. No sólo. Los salarios en España están bien. Se trata más de crear un buen ambiente. Y eso se consigue, entre otras cosas, dándoles más libertad profesional para elegir sus propios métodos. Esto no es una factoría, cada profesor es diferente, cada alumno, también. A un profesor no tienes que decirle lo que tiene que enseñar, sino mostrarle de lo que son capaces sus alumnos. Además, tiene que haber intercambios entre profesores. Ahora mismo, si hay un gran profesor en una escuela, nadie lo sabe. En Finlandia, mucha gente quiere ser profesor, y no por el salario, sino por otra cosa.
P. ¿Qué cosa?
R. Porque se trabaja en un ambiente en el que aprendes, en el que te desarrollas. Se les dice: queremos los mejores alumnos. Tú decides. Tú investigas, conoce a otros profesores, comparte experiencias, habla con ellos, discute. Así se consigue respeto a los profesores. Y en España hay muy buenos profesores y muy buenas escuelas. La cuestión es conseguir que todas sean tan buenas como ésas. Y la diferencia no reside en escuelas privadas o públicas, sino en la motivación de unos y otros: profesores y alumnos.
P. ¿Cómo se motiva a los alumnos?
R. Los estudiantes se desentienden de un conocimiento que no tiene que ver con su vida. Las escuelas, hace 100 años, constituían el espacio más moderno al que un joven podía ir: tenían libros, el más moderno utensilio de conocimiento. Ahora, la escuela está muy por detrás de la sociedad.
P. ¿Es una cuestión tecnológica?
R. La tecnología es una parte, pero no es la herramienta mágica. La clave está en personalizar, en individualizar. Los estudiantes de hoy quieren aprender, no que les hablen. Y dando más autonomía y responsabilidad a los profesores.
P. ¿Está usted de acuerdo con que la educación obligatoria se extienda hasta los 18 años?
R. Estoy de acuerdo. Los estudiantes deberían estar en la escuela hasta esa edad. Mi duda es que creo que eso no se debe conseguir con leyes, sino con la motivación. La escuela no es atractiva, por eso los chicos la quieren dejar. Está bien: dejemos que se vayan. No, es al revés: tenemos que conseguir que se queden porque la encuentran atractiva. Tenemos chicos del siglo XXI, con profesores del siglo XX en escuelas del siglo XIX.
P. En el último informe Pisa España retrocedió en lectura. ¿Le preocupa eso?
R. No es alarmante. Son más determinantes las cosas de las que hablábamos antes: la motivación de los profesores, el atractivo mismo de la escuela.
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- 23-11-2009Página 1 de 10
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Solución política
- 24-11-2009 - 08:56:30h
El problema de la enseñanza, a mi modo de ver, es que se aplican políticas que conducen a la desmotivación del profesorado y del alumno. Estas políticas consisten en igualar a todos por debajo. Es decir, no se prima el esfuerzo, ni la superación de obstáculos, ni la disciplina del estudio, ni se presenta con un valor añadido a un alumno brillante, ni se le da un valor real e importante a estudiar. Al contrario, se quiere que todos acaben con un título, les dicen que estudiar es muy divertido y que no cuesta nada, que quien no estudia es igual de listo que el brillante, lógicamente no se estudia porque después se regalan los aprobados para no quedar en evidencia y algunos les importa ya un pito todo eso y no quieren los aprobados ni regalados. Por otra parte, los profesores de instituto es gente muy formada y preparada que ha visto como su profesión se devalúa vertiginosamente porque las mismas políticas dejan de valorar el esfuerzo intelectual del profesorado haciendo incapié en que se tienen que comportar como si fueran niñeras. El sistema de enseñanda anterior a la LOGSE era infinitammente mejor.
45
Carolina
- 23-11-2009 - 23:58:27h
38 (camándulas): ¿Pudiste leer completo el artículo y entenderlo? Porque el comentario al que contestas ya hemos visto que no lograste leerlo por completo. El último informe PISA y el bajón de la comprensión de lectura ya se refleja en nuestro forillo...
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Eveve
- 23-11-2009 - 22:52:13h
¿Y por qué nadie le pregunta a los alumnos? Creo que ahí está la clave. Se planifica la educación desde la perspectiva de padres, profesores y administración, pero no desde los chavales. Yo hace dos años que terminé el instituto y tengo que decir que recuerdo como mis mejores profesores a dos, me gustaban porque ponían pasión al explicar, porque se notaba que disfrutaban al enseñar ye so hace disfrutar al alumno. Además de eso, eran exigentes pero sin ser autoritarios, lo que me provocaba que quería estudiar para demostrarles que podía. Sin embargo la peor profesora que tuve estaba chiflada y todo el instituo, incluidos profesores la odiaban, y no la podían echar porque al ser funcionaria tenía puesto fijo, ¿es justo eso? Cambien la perspectiva porfavor
43
camándulas
- 23-11-2009 - 20:24:03h
I.Verde: lo que faltaba para el duro. Ya echaba de menos al típico emboscado de Departamento de Orientación que, a falta de contenidos que impartir, ve a los profesores de verdad como reponsables de los desaguisados perpetrados por la secta de los pedagogos. Tú mismo, chaval, que os tenemos muy calados.
42
I.Verde
- 23-11-2009 - 20:11:35h
No puede argumentarlo, padre preocupado, porque posiblemente sea una "autoridad educativa" como el mismo maestro de Schelicher:"El maestro de Schleicher lo catalogó en 1974 como "no apto para el bachillerato". Sin embargo su padre, un profesor universitario de pegagogía, procuró que el chico pudiera asistir a un liceo y lo envió a la Waldorfschule, en Hamburgo-Wandsbek. Allí Schleicher termino su bachillerato con la mejor nota posible." No sé quién sabe que no ha tenido contacto con el alumnado. Se insulta gratuitamente porque, en el fondo, se sabe que es correcto lo que expresa. Se le ve como enemigo, cuando es lo contrario. En nuestro sistema es muy cómodo criticar todo lo que se mueve, pero sin aportar soluciones, porque "a mí que no me toquen y que me paguen más". La vocación no es un valor: se accede a la enseñanza porque se puede conseguir un puesto fijo, hay "buenas" vacaciones, porque se estudia una carrera y como no puede ejercerse, pues nos pasamos a la enseñanza, Así tenemos personal sin vocación de ningún tipo al que le molesta el alumnado. Por suerte hay un buen profesorado, que ejerce con vocación, con autoridad y con ánimo de cambiar el sistema que, por supuesto, no es el mejor, es obsoleto y cambiante hasta la saciedad.
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