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CRÍTICA: TEATRO

El amo de la pista

JAVIER VALLEJO 17/12/2005

 
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Cada circo es una caja de sorpresas. Sus carteles dan cuenta sólo de dos o tres atracciones, las más llamativas, no necesariamente las mejores. Hace dos años, "descubrí" en el Circo Mundial a Toni Tonito, que acaba de recibir el Premio Nacional de Circo de 2005. Después de cada número de aquella función, cuatro mozos preparaban la pista para el siguiente. Uno de ellos parecía no haberla pisado jamás. Iba a la zaga de sus compañeros, cometiendo torpezas pequeñas. Los cuatro sostenían unos aros para que saltara un potro negro que, oliendo el miedo del novato, le rozaba en cada pasada. Su azoramiento iba in crescendo a lo largo de la función. Finalmente, el torpe se ofrecía a sustituir a un acróbata lesionado, y se revelaba un artista genial. Este recurso de siempre resulta nuevo cuando el artista lo redondea. Antonio Papadopaulo, Toni Tonito (Valencia, 1968) lo borda. Es un gran payaso acróbata. Fue un trapecista de excepción. "El único español que ha dado el triple salto mortal, y el más joven de la historia: a los 11 años de edad", dice. Dejó el trapecio al cumplir los 21, y pasó a hacer un número en la cama elástica con su padre, sus tíos y primos: es artista de cuarta generación.

Toni Tonito
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Toni Tonito- GORKA LEJARCEGI

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En el nuevo espectáculo del Circo Mundial, Toni Tonito hace una variante del número que vi. Entra borracho, botella en mano; el jefe de pista intenta expulsarlo, y a cada empujón derrama un chorrito de cava sobre los espectadores más próximos. El resto se pone en su lugar, comparte regocijado el peligro, el miedo al chorro definitivo... que el payaso tapona deslizando inesperadamente un dedo en el cuello de vidrio. Trepa luego a una plataforma, cae sobre una cama elástica, rebota hasta un trampolín y resbala escaleras abajo, vertiginosamente, dándose mil golpes sin daño. Como en los dibujos animados. Después de cada trastazo, escupe seis muelas: los que se dan Buster Keaton y el Coyote persiguiendo al Correcaminos los inventó el circo. Tonito reaparece para cerrar el espectáculo, con un número de participación: se lo he visto a otros payasos, pero no tan bien ejecutado. Hasta hace unos días, actuaba en el Circo Mundial de Madrid. Ahora se ha trasladado al Circo Mundial de Valencia, donde interpreta también 1800, un homenaje a los primeros acróbatas modernos. Ambos circos hacen dos y tres funciones diarias, y trabajan con animales.

En el espectáculo de Madrid, entre otras actuaciones reseñables figura la de la trouppe Shandong: sus jovencísimos integrantes saltan de espaldas desde un mástil pendular, girando en el aire hasta hacer presa, con las extremidades inferiores, en dos mástiles laterales fijos. Mister Spoliakov, contorsionista rumano, se pliega para introducirse en un cubo de metacrilato de medio metro de arista, que es cerrado, sellado, izado e introducido desde lo alto en una pecera llena de agua. Este número es puro concepto. El presentador expresa el riesgo de que el artista se quede sin oxígeno, y, a cuenta de esta posibilidad, el público popular del circo admite la inacción más absoluta durante cerca de cinco minutos, como suele admitirla el público culto de las performances y de la nueva danza.

el péndulo o rueda de la muerte de Wilson Domínguez, Crazy Wilson. Este aparato, suspendido en el vacío, consiste en dos grandes ruedas metálicas engarzadas en los extremos de un eje que, girando como aspa de molino, las eleva alternativamente a lo más alto de la carpa. Una de las dos también gira sobre sí misma. Domínguez se introduce en ella, corre como un cobaya, da volteretas, se queda pegado a su circunferencia por la fuerza centrífuga... Trota después por la cara externa de la rueda, la hace girar a mil y, cuando alcanza lo más alto de la carpa, da un salto mortal. Sin red, el riesgo es absoluto. Mantiene al público en vilo. En la función de Madrid también, unos acróbatas chinos saltan a través de dos baterías de aros giratorios móviles. Los Fratelli Rossi, equilibristas de mano, acaban de ser transferidos al Circo Mundial de Valencia, como los payasos Paco y Jorge Goti, y los Motoristas Diabólicos, que ruedan dentro de una esfera en todos los ejes posibles.

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