J. GARCÍA - Barcelona - 22/10/2007
Barcelona se preparaba anoche para afrontar hoy una situación inédita: la falta de trenes. El temor al colapso de las carreteras que acceden a la ciudad se apoderó ayer de viajeros y autoridades, tras el corte de dos líneas y la supresión de una tercera de Ferrocarriles de la Generalitat a raíz de las obras del AVE. Gobierno y Generalitat han organizado un dispositivo de transporte alternativo, con más de 200 autobuses, para dar servicio a los 100.000 usuarios largos del tren para entrar y salir de la ciudad.
Los alcaldes y representantes de las 13 localidades más afectadas por la interrupción del servicio de Cercanías de Renfe se reunieron ayer con el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, y descargaron su malestar por la gestión de la crisis. Algunos ediles reclamaron que se movilicen barcos de Transmediterránea para enlazar municipios costeros como Sitges o Vilanova i la Geltrú con Barcelona.
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- 22-10-2007
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