JOSÉ MANUEL ROMERO 12/11/2009
El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, acosado por graves sospechas de corrupción en su propia casa, en el Gobierno que preside y en el partido donde manda, ha dirigido hoy a la oposición una invectiva insólita en el parlamentarismo español. Sin mirar a su interlocutor, el portavoz socialista, Ángel Luna; con los ojos perdidos por el salón de plenos, bailando nervioso sobre la tribuna, ha soltado: "A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta".
Camps tenía el tiempo tasado para su intervención, así que su reflexión en 24 palabras merece aquí una interpretación que suena abracadabrante: el presidente valenciano cree que el portavoz socialista quiere secuestrarle y matarle.
Camps ha llegado a esa conclusión tras varios meses de calvario en el que una investigación judicial, abierta a raíz de la denuncia de un ex concejal del PP, ha destapado todo tipo de conductas corruptas en la Comunidad Valenciana cuyo centro de gravedad toca de lleno al presidente autonómico.
Como los socialistas preguntan cada semana por las corruptelas y han denunciado las mismas ante los tribunales de Justicia, el presidente entiende que quieren matarle. En el camino hay más personas que, según el pensamiento de Camps, deben tener las mismas intenciones que Luna por las cosas que han hecho en los últimos meses. Desde el juez Baltasar Garzón, que encontró indicios suficientes de cohecho impropio en la actuación de Camps; hasta la Fiscalía Anticorrupción, que le implicó en la trama corrupta que dirigía Francisco Correa; pasando por el juez conservador José Flors, que instruyó la causa en Valencia y entendió que había suficientes pruebas del supuesto delito como para sentar al presidente valenciano en un banquillo. ¿Todos quieren coger una camioneta, conducir de madrugada hacia la casa de Camps y, por la mañana, verle aparecer boca abajo en una cuneta?
Y si el Tribunal Supremo estima el recurso de la Fiscalía para sentar en el banquillo a Camps, ¿pensará el presidente valenciano que los expertos magistrados de Madrid pertenecen también a la cuadrilla que integran el socialista Luna y los jueces y fiscales que le han puesto en la picota por sus devaneos con la red corrupta?
Camps recibió una ovación de los suyos cuando hizo pública su escalofriante reflexión. Luna, el supuesto interesado en ver al presidente valenciano boca abajo en una cuneta, sugirió que quien así le atacaba había pasado del estado de enajenación política al de enajenación mental.
Pero Camps no está loco, simplemente huye hacia delante para no volver la vista atrás. El pasado le persigue tan de cerca que un día le alcanzará. Y entonces, Camps no tendrá más remedio que mirarlo a la cara y se asustará.
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275
Paco
- 15-11-2009 - 19:32:25h
Lo más terrible es que a pesar de todo, es probable que el PP volviera a ganar las elecciones en la CV, por lo que es más grave el grado de obcecación PPera que padecemos en esta Comunidad, que la salud mental del propio Camps
274
Nani
- 14-11-2009 - 13:44:58h
La culpa de las declaraciones de Camps la tienen sus asesores ya le tenian que haber advertido que a partir del 5º gin tonic no debe hablar .Lo de este pollo es grave
273
Jaime
- 14-11-2009 - 03:29:49h
¿Está loco sólo Camps, o lo está también esa cuadrilla de parlamentarios que le aplaudieron? ; o es que están tan atemorizados por la excelente democracia interna del PP que, al igual que ocurrió con la criminal guerra de Iraq, no hubo ni una voz, que por ética, discordara. Sí, sólo quieren mandar para seguir con sus corruptelas y porque piensan que España es su cortijo. Cuando habrá, en España, una derecha democrática como la hay en Francia, Alemania, Suecia, etc---? cómo la hay en Cataluña y en el País Vasco
272
SATÁN
- 13-11-2009 - 22:31:15h
¿acosado?
271
Juan Español
- 13-11-2009 - 22:03:25h
Pues si lo toma por la historia del PSOE no está tan loco para nada. En el 36 los escoltas de confianza de Indalecio Prieto (peso muy pesado en el PSOE) fueron a buscar a casa de Gil Robles, que avispadamente dormía fuera de su casa; al no encontrarlo fueron a por Calvo Sotelo, que sí estaba en su casa. Le pegaron 2 tiros y lo dejaron tirado en el cementerio. Esa es parte de la gran historia del PSOE y sucedieron unos días antes del 18 de julio.
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