CARLOS E. CUÉ - Madrid - 05/07/2007
Si el resultado del debate sobre el estado de la nación se midiera por impresiones en las propias filas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, habría vencido con claridad a su principal adversario, Mariano Rajoy, líder del PP. Entre los socialistas, la euforia era general y todos coincidían en que su principal dirigente había resuelto con holgura el último gran debate antes de las próximas elecciones generales. En las filas populares no se registraron ayer grandes entusiasmos en las tertulias sobre lo ocurrido en el hemiciclo. Por si estas dos impresiones partidistas no permitieran inclinar suficientemente el balance final, los grupos minoritarios expresaron su rechazo a la estrategia de Rajoy de situar en el centro del debate la política antiterrorista y de formular en el pleno una propuesta insólita en la historia de la democracia: que el Gobierno entregue las actas de las conversaciones mantenidas con ETA para buscar una solución dialogada al problema del terrorismo. Ni José María Aznar, que autorizó los contactos con ETA, ni Felipe González, que hizo lo mismo, hicieron públicas nunca las actas de las conversaciones.
Hasta los dirigentes del PP más entusiastas de la labor de Mariano Rajoy como parlamentario admitían ayer en privado que su líder no estuvo bien, especialmente en las réplicas, allí donde se gana o se pierde un debate. Ninguno de la decena larga de dirigentes consultados defendía el papel de su presidente, aunque los más duros, los que siempre insisten en centrar el debate en ETA porque es donde se ven más claras las carencias de Zapatero, estaban contentos por el fondo, no tanto por la forma.
El líder del Partido Popular despreció el trabajo de semanas de sus asesores, que prepararon datos y propuestas para construir una alternativa
Las proposiciones de resolución contienen todas las iniciativas que el jefe de la oposición descartó para hablar casi únicamente de ETA
Claro que todos ellos, enseguida, buscaban una excusa: el formato del debate, que favorece siempre al Gobierno, como casi todo en el Congreso, sostienen. De hecho, una de las resoluciones del PP exige el cambio del reglamento. El propio Rajoy, en un gesto inédito de inseguridad, apeló al tiempo para justificar por qué habló casi en exclusiva de ETA. "Tenía que elegir porque mi tiempo está limitado, no como el del presidente", comentó a los periodistas nada más concluir el debate. Y ayer en el Congreso seguía con la cantinela, esta vez armado de un estudio de tiempos: "Mirad, 57 minutos él en su primera réplica y 17 yo".
El debate dejó pues mal sabor de boca, y eso era muy evidente en la tarde del martes. Sin embargo, los políticos tienen una extraordinaria capacidad de recuperación, de mirar adelante, y siempre buscan un termómetro: la prensa. Como quiera que ni los periódicos ni las radios conservadoras, al contrario que otros años, hicieron sangre con Rajoy, los diputados respiraban ayer algo más tranquilos. "Todos sabemos que perdió, estábamos aquí. Pero viendo la prensa está claro que el mensaje ha calado, y al final eso es lo importante. Nadie lee la letra pequeña", se justificaba un miembro de la cúpula.
La mayoría admitía que Zapatero había preparado bien el debate. "Por primera vez se había leído los papeles sobre su gestión, y supo sacarle partido", reconocía uno de los habituales de maitines. Y cuando el jefe del Gobierno falló, según esta misma visión, esto es, cuando sacó a relucir los trapos sucios de la gestión del PP, algo fácil de replicar, Rajoy cometió un error de libro. "No puede entrar al trapo con lo de los hilillos de plastilina. Los asuntos que no te interesan no se contestan. Zapatero lo hizo con lo de las actas, ni siquiera las citó. Esa explicación de que eso se lo había dicho un técnico, aunque sea cierta, sonó muy rara. La carcajada en el hemiciclo fue terrible", se lamenta otro diputado que siempre defiende a Rajoy. Todos admiten que al líder le perjudica su desprecio al presidente. Dicen que le hace perder perspectiva. Sólo eso explica, aseguran, esas réplicas deslavazadas, en las que repetía siempre la misma idea.
Lo que más ha sorprendido, aunque aquí sí hay división de opiniones, ha sido el asunto de las actas de las reuniones con ETA. Las fuentes consultadas achacan esta idea, y toda la parte del discurso sobre el terrorismo -nueve de los 21 folios iniciales-, al sociólogo Pedro Arriola, hombre de confianza de Rajoy, y antes de José María Aznar. Arriola estuvo en la única reunión con ETA del Gobierno del PP en Zúrich. Esas actas aparecieron más tarde, porque ETA las filtró a Gara, ya que el Gobierno nunca las hizo públicas. "El problema de las actas es que sólo pueden salir de ETA. Si no, el centro de mediación que las tiene, que basa su prestigio en la discreción, tendría que cerrar", sentencia un dirigente del sector más conservador. Otro de su misma línea no comparte esta opinión: "Lo importante ahora es que cuando salgan las actas, que saldrán, nosotros ya habremos instalado la idea de que ésa es la clave de todo".
Si los dirigentes más relevantes estaban decepcionados, sobre todo porque este debate era muy importante -es el último antes de las elecciones y ahora llega el verano con esta mala imagen-, la obsesión del líder con el asunto de ETA descolocó a sus asesores. Habían preparado durante semanas fichas, cifras, propuestas, de todo con la intención de construir la imagen de la alternativa. Y el líder las despreció. Lo hizo incluso visiblemente, cuando algunos diputados de su equipo le ofrecieron un libro de Educación para la ciudadanía para replicar a Zapatero, y él lo rechazó con aspavientos. "No va a hacer falta", se pudo leer claramente en sus labios. Efectivamente, Rajoy se concentró en ETA y olvidó todos los demás asuntos en las réplicas.
Esa alternativa a la que Rajoy renunció está, sin embargo, contenida en algunas de las 12 propuestas de resolución que el PP registró ayer. Hay ideas detalladas sobre política de familia, violencia de género, respeto a la lista más votada en las elecciones, dependencia, educación, cultura, discapacidad, inmigración, seguridad ciudadana y, sobre todo, medidas económicas para mejorar la competitividad. Algunas de ellas serán apoyadas por CiU y Coalición Canaria, con lo que el PP podrá decir que no está solo. Precisamente por eso los dirigentes más moderados se preguntaban el martes y ayer por qué Rajoy no se concentró más en esta parte de su discurso, la que busca el voto de centro crítico con Zapatero, y se obsesionó hasta el hastío con ETA.
Otros, los más duros, creen que habrá tiempo hasta las elecciones para fabricar la alternativa, que el debate de ayer tenía que servir para desacreditar al presidente, para tratar de instalar en la sociedad la idea de que no tiene talla para conducir el Gobierno.
Descartado prácticamente el congreso interno que estaba inicialmente previsto para otoño, los populares empiezan a pensar en una gran convención -con los mismos efectos propagandísticos y sin debate sobre nombres- para lanzar ya esa alternativa que Rajoy despreció el martes. Entonces, sin réplicas ni dúplicas ni límites de tiempo, todo será más fácil.
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jjbejarano
- 05-07-2007 - 21:35:21h
Observo cierto desánimo entre los comentaristas votantes del PP. Parece que ya han echado toda la carne en el asador (bofe incluido), y les quedan pocas palabras y menos argumentos. Alguno afirma ya desesperado que van a ganar sus elecciones contra ZP porque los españoles votamos con el corazón. Amigos, cuidadín con los infartos aunque se tenga un pecho de lata.
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Adolfo Esimi
- 05-07-2007 - 21:06:56h
Los incondicionales del PP tienen la moral del Alcoyano. Después del martirio que han sufrido en el debate del estado de la nación, piensan que Rajoy conserva los 10 millones de votos. Ese ZP con nivel de subsecretario ha sido elegido mayoritariamente por los españoles, y me temo que tendreis que aguantarlo una legislatura más, como mantengais a ese trio de de resentidos (R-Z-A) al frente del PP.
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MERCEDES
- 05-07-2007 - 20:59:22h
Señores tengo la impresión de que desde el martes, el trio pepero esta enfermo (no diré muerto)será hora de que rajoy deje de ser una marioneta en manos de j.m. aznar,y haya una renovación ,hay que sanear el partido, por mi que no lo saneen,esta derecha antigua,casposa,y nefasta y manipuladora,mentirosa y yo que se más, r.i.p.
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Jorge
- 05-07-2007 - 20:48:28h
Este es el principio del final de Rajoy y de toda la demagogía del pp. En el 2008 clara victoria de zapatero y Rato o Gallardón moverán del sillón a toda esta derecha retrógrada, conservadora y más propia de otros tiempos.
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Adolfo Esimi
- 05-07-2007 - 20:48:17h
Rajoy aseguró en el debate sobre el estado de la nación, y Zaplana hoy en los desayunos de tve, que el PP es quien lucha realmente contra el terrorismo. Después de eso, sólo falta oir que también fueron los únicos que lucharon contra el franquismo. Y si ZP tiene el nivel de un subsecretario, el de Rajoy es de Dan Quayle. ¿Se acuerdan?
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