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El Gobierno intercede ante Marruecos a favor de Alí Lmrabet

Gil Casares se reúne con el embajador Baraka

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 20/06/2003

 
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El número dos de la diplomacia española, Ramón Gil Casares, recibió ayer al embajador de Marruecos en Madrid, Abdesalam Baraka, para interceder por el periodista marroquí Alí Lmrabet, según señalaron fuentes diplomáticas españolas. Lmrabet fue condenado hace un mes por ultraje al rey Mohamed VI -desde entonces está encarcelado-, al tiempo que sus dos revistas, Demain, en francés, y Douman, en árabe, fueron prohibidas.

José María Aznar y Driss Jettu
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José María Aznar y Driss Jettu- RICARDO GUTIÉRREZ

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El secretario de Estado de Política Exterior expresó al embajador la "preocupación humanitaria" del Gobierno español por Lmrabet, que lleva 46 días en huelga de hambre, en protesta por la condena, y cuyo estado de salud es muy delicado, según varios médicos y sus familiares. Lmrabet, de 43 años, es un marroquí hispanófilo cuya compañera sentimental, Laura Feliu, es española.

La Embajada marroquí desmintió esta versión de la entrevista y sostuvo que la conversación entre Gil Casares y Baraka estuvo dedicada al intenso calendario de las próximas visitas ministeriales españolas a Marruecos y que en ningún momento se abordó el caso Lmrabet.

La gestión de Gil Casares se enmarca en una larga lista de iniciativas discretas del Ejecutivo español instando al marroquí a encontrar una solución humanitaria para el periodista, pero evitando criticar el funcionamiento de las instituciones de ese país, empezando por la justicia.

La primera diligencia española se llevó a cabo el 22 de mayo con motivo de la visita a Rabat de la ministra de Exteriores, Ana Palacio, para manifestar su solidaridad con Marruecos, golpeado una semana antes por el terrorismo integrista. Desde entonces Palacio ha seguido insistiendo y, el miércoles pasado, mantuvo dos conversaciones telefónicas con su homólogo, Mohamed Benaissa.

El propio presidente, José María Aznar, se involucró en el asunto al recibir, el 5 de junio, a su homólogo Driss Jettu en Quintos de Mora (Toledo). Le pidió que Laura Feliu fuese autorizada a visitar a Lmrabet en la planta para reclusos del hospital Avicenas, donde está ingresado desde que, el 26 de mayo, su salud se deterioró bruscamente.

Hasta entonces, el ministro de Justicia marroquí, el socialista Mohamed Buzubaa, había hecho oídos sordos a las gestiones del Consulado de España en Rabat y, después, a la nota verbal que envió la Embajada. La petición de Aznar dio resultados y Feliu, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, pudo reunirse con Lmrabet tres días seguidos.

Cautela francesa

Las múltiples iniciativas españolas y de las instituciones europeas -el presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox, remitió ayer una carta a Jettu- contrastan con la cautela de Francia, el país europeo que, junto con España, mantiene la relación más estrecha con Marruecos. Además de la marroquí, Lmrabet posee la nacionalidad francesa.

La Embajada de Francia en Rabat rehusó, por ejemplo, recibir a Laura Feliu y sus servicios consulares no han brindado ninguna ayuda al periodista. El presidente Jacques Chirac sí manifestó, en cambio, su inquietud por la suerte del director de Demain cuando recibió esta semana a Jettu en París.

Los socialistas franceses, en la oposición, han sido más contundentes. El viernes pasado tacharon de "arbitrario" el juicio de Lmrabet y exigieron, en un comunicado, su liberación.

Al día siguiente, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, dio un paso más -sus colaboradores habían hablado previamente con Buzubaa y con el líder socialista marroquí, Abderramán Yussufi- y escribió cartas a Mohamed VI, a Jettu y a su correligionario Yussufi.

El seguimiento que la prensa española hace del caso Lmrabet está provocando reacciones airadas en Marruecos que recuerdan los tiempos de la crisis hispano-marroquí. "La mayoría de los diarios españoles aprovechan cualquier oportunidad para arremeter contra Marruecos", escribía ayer Al Ahdat Al Magribia, un rotativo afín a los socialistas. Este estado de ánimo no ha repercutido, por ahora, sobre la relación oficial.

[El copresidente de la comisión de derechos humanos del Congreso de EE UU, Frank R. Wolf, envió el martes una carta al embajador marroquí en Washington, Aziz Mekouar, en la que manifiesta su preocupación por la "falta de libertad de expresión" en Marruecos y por la salud de Lmrabet. Wolf apremia al Gobierno de Rabat para que libere al periodista].


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