MIGUEL GONZÁLEZ (Enviado especial) | Lomé 23/06/2009
Togo, uno de los países más pobres del mundo, con sólo 350 dólares per cápita, se ha puesto las mejores galas para recibir, en Lomé, al jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente togolés, Faure Essozimna Gnassingbé, le había invitado a dirigirse a la Asamblea Nacional de su país en un pleno histórico: el que ha ratificado la ley que proscribe la pena de muerte. El ministro de Justicia togolés bautizó la ley de abolición de la pena de muerte como "ley Zapatero" y los diputados la aprobaron por unanimidad y a mano alzada.
Zapatero se remontó en su discurso a la Guerra Civil para justificar el liderazgo español en la lucha contra la pena capital. "España cuenta con razones de peso para lanzar y abanderar esta propuesta ante la Comunidad Internacional. Con ocasión de nuestra historia, familias de muchos españoles sufrieron la ejecución, por motivos políticos, entre amigos y familiares", argumentó.
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